Inicio / Baladas / Talk Show

Baladas

Talk Show

Talk Show

Red Zafiro

LETRA Y VIDEO OFICIAL DE ‘TALK SHOW’ DE RED ZAFIRO



Es difícil contar la vida,

no hay cómo empezar,

pero una huella en el alma es un buen punto de partida.



Una voz que ya no escuchas, una voz que ya se fue.

Lamento no haberla contactado antes.

Fui su gran amigo y olvidé cuánto ella era para mí.



Pero bueno, todo salió de la nada.

Éramos muy bohemios a pesar de mi universidad y su bachillerato.

Nos divertíamos pensando en que todos eran tontos… y nosotros no… Esnobismo intelectual, le dije.



Recuerdo que conseguí la llave de la tienda de mi padre

y ahí fue su primera vez…



A pesar de lo linda que era…, rarísimo, yo nunca pensé en sexo o en placer cuando lo hicimos.

Luego nos encontramos con unas amigas suyas en la calle.

Andamos en grupo relajadísimos, alucinados por lo que había pasado.



A pesar de todo, yo nunca le dije para estar…

Ehm… pensé que… todo empezó así y así debía terminar, ¿no?



Le expliqué que se destruiría todo si lo hacíamos…

Ella no entendió… o quizás yo no entendí.

Decidió abandonarme, dejarme

y portarse muy mal, horrible. Yo casi me muero.



Pero bueno, las historias de amor son así…

con dolor y con desorden.

Lo acepté, ¿no?

La estabilidad y la tranquilidad son el final feliz de cualquier película o de cualquier libro.

Bueno, yo estaba en la mitad del cuento.



Desubicado y con demasiados desórdenes,

decidí cambiar y formalizar mi vida.

Por primera vez decirle a alguien, no sé, o sea,

¿quieres estar conmigo?



Tenía ella una gran amiga

que alguna vez nos echó de su casa por cosas que no puedo contar.

Me acordé quién era…

Recuerdo que estaba guapa. En el fondo, me gustó esa reacción.



Decidí buscarla y conquistarla, así de simple.

Iba a ser difícil, pero finalmente lo conseguí, ja, ja.



Fue un accidente…

Yo jamás pensé en quebrarle el corazón a la chica de la que hablé al principio.



Ah… ella se fue, de vez en cuando enviaba chocolates a mi hermana y regalos,

cartas a nosotros inclusive… preguntando por mí…

Pero yo siempre con el silencio.



Con mi nueva chica tuve una larga felicidad de tres años…

Fue lindo, visité Europa, me fue bien en la universidad,

me iba bien con la música, era espectacular todo,

me sentía encaminado.



Sin embargo…, mi viejo falleció,

mi mamá perdió la casa…,

y el desorden y confusión regresó.

Me enamoré de nuevo y, bueno…, se acabó de nuevo todo.



Con esto descubrí que la vida es como un caballo,

un caballo salvaje que uno debe aprender a montar.

Llega un momento en que ya, ya no te bota más.



Ahora estoy tranquilo y feliz…

Y cogí el teléfono hace poco.

Quería saber qué fue de la chica de la que hablé al principio de este relato,

y ubiqué al padre.



Trabajaba en un banco en París.

Le dije: “Señor, qué tal, soy Pedro, ¿se acuerda de mí?

¿Qué fue de su hija?”

Él me dijo: “¿Cómo?, ¿no sabes?… Ella murió”.



Fue un paro cardíaco en Barcelona.

Quedé consternado una vez más,

completamente arrancado de mi presente.



Nunca me despedí de ella, nunca supe cómo le fue después.

Ahora tengo clara la noción del amor y del dolor,

aunque fue en un lejano pasado.



Esta lección ya no es para mí.

Díganle adiós. Si hay que hacerlo,

cierren su historia de amor.

Terminen su libro.

Comentarios