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Baladas

Me acuerdo

Me acuerdo

Vico C

He aquí mi presencia, pues he prometido

que venía a verte, aunque estuviera afligido.

Cogiste el camino de la separación,

y tú no sabes cómo eso afecta mi corazón.



Dios mío, ayúdame, y nunca permitas

que mi alma se destroce con esta visita.

Mi mujer no me escucha. Estando ahí acostada,

no me mira, no me abraza, no me dice nada.



Culpa tengo yo por no cumplir con mis promesas,

haciéndote pasar muchos días de tristeza,

porque no me di cuenta que yo actuaba muy mal.

Ahora, el remordimiento me quiere matar.



Hombre, al fin, donde quiera que me paro.

Las lenguas me persiguen cuando formo mi relajo.

Y así, sucesivamente, pude perder.

La gente habla sin parar, sin tan siquiera saber.



Pero ya es tarde, ya escogiste tu decisión.

Me abandonaste y así cumpliste con tu misión,

pero yo lucho para que aunque sea puedas sentir.

Y sé muy bien que es imposible, pero voy a seguir.



Mi sentimientos hoy se inclinan a tu vida.

Mañana buscaré un camino a la salida, pues

esto me encierra en un círculo vicioso

que me aparta de lo que pudo ser tan hermoso.



CORO:

Recuerdo cuando te entregaste a mí,

recuerdo cómo me aferraba yo a ti,

recuerdo los dos soñando en una noche de pasión. No me escuchas, no me miras, se remuerde mi corazón.



Te noto bien pálida, no eres la misma,

te falta la sonrisa que dibuja tu carisma.

Te siento muy fría, tus labios resecos.

Inútil te ves, y sin faltarte al respeto, pero…



Eso no importa, te amo como eres,

y nunca sentiré lo mismo con otras mujeres.

Dios me creo para quererte a ti.

Yo maldigo el momento en que te perdí.



Y esta pérdida es indudablemente eterna,

quisiera inventarme una luz moderna

que alumbrara el camino de la felicidad,

porque sinceramente no acepto la realidad.



Un ser humano no es capaz de aguantar este peso.

Yo sufro, me remuerdo y lloro en exceso.

Si crees que exagero, pues lo hago por ti,

porque demuestro lo que tú significas para mí.



CORO



Me acuerdo de la brisa que nos acariciaba,

pues el viento a nuestra relación apreciaba.

Tu pecho junto al mío, el calor provocaba.

Y así por el estilo, nuestras almas se entregaban.



Me acuerdo de la noche en que tú me conociste, todas las caricias agradables que me hiciste.

Me acuerdo de todas las palabras que dijiste,

diciéndome en secreto que el amor si existe.



Pero con el tiempo el libreto cambió,

pues la malicia, como siempre, pasa. Se involucró

y yo, un ser humano como los demás seres,

adopté el punto débil del hombre: mujeres.



Ya en ese tiempo no pensaba muy bien,

De la pasión por el sexo parecía un rehén.

Te ahogabas en tus lagrimas y en tus sufrimientos,

yo no sé lo que pasaba con mi sentimientos.



Luego, escuché a todo el mundo decir

que por mí la vida te ibas a destruir.

Yo no creí en tu palabra, te ignoré como a un perro.

Y mírate ahora, mañana es tu entierro.



Metida en esa caja sin poderte mover,

todos te lloran y me culpan sin poder comprender

que fue un error. No tenía los ojos bien abiertos.

Mi amor, perdóname, aunque hayas muerto.



CORO

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