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¿Es bueno premiar a los niños cuando ayudan en casa?

2016-08-26 10:30:05
¿Es bueno premiar a los niños cuando ayudan en casa?
Niño ayudando en casa (ISTOCK)

Ordenar la habitación, poner la mesa, guardar las compras del supermercado, lavarse los dientes… Las discusiones por cuestiones cotidianas son parte de la vida de muchas familias. Los padres, para motivar a sus hijos a colaborar, suelen prometer pequeñas recompensas: un rato más de televisión, un dulce, una propina. Las variantes son múltiples. ¿Pero es bueno para su educación?

Los especialistas consultados entienden que esas mini-recompensas pueden ayudar a evitar grandes discusiones en casa y que además les dan una alegría a los menores, pero advierten que es importante diferenciar entre la recompensa y el “sobornito”. Es decir, si un niño, cuando tiene que hacer alguna tarea de ayuda en el hogar que debería ser normal, extiende la mano y pregunta qué le darán a cambio, hay algo que está funcionando mal.

Para no llegar a esas situaciones, es importante no aplicar el sistema de recompensas con demasiada frecuencia.

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Un modo de evitarlo es inventar otros mecanismos. Por ejemplo, se puede incorporar un juego de puntos: si el niño cuelga siempre la chaqueta al llegar a casa y se lava los dientes todos los días sin hacer alharaca, va sumando puntos y, una vez que llega a una cifra x, tiene algún reconocimiento.

Eso sí: no todos los premios o recompensas son iguales. No se recomienda que pasar más tiempo delante de la tele, de la play o de la tableta sean un “premio”. Eso debería tener sus reglas aparte.

Además, el reconocimiento no tiene por qué ser un permiso especial ni una compensación material. Desde lo pedagógico, también es muy bueno que el reconocimiento vaya de la mano de una demostración de alegría y de afecto y que eso sea entendido como una motivación, de modo de no despertar en el niño un mecanismo constante de “trueque” que en la vida adulta tampoco le resultará útil en las relaciones personales.

“Las recompensas materiales tienen una vida corta”, explica la pedagoga Gabriela Setzwein. Los padres pueden ir y comprar muy rápido un juguete nuevo, pero los niños también suelen perder muy rápido el interés por ese juguete una vez que pasó la novedad.

Setzwein recomienda seguir la táctica del “vamos, ordenemos juntos así después tenemos tiempo para hacer otra cosa”. De ese modo, el deber resulta más llevadero y la gratificación posterior es por igual para todas las partes, que podrán compartir más tiempo sin discutir.

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Setzwein recomienda además no implementar ningún sistema de recompensa cuando no son tareas “de la casa”. El niño debería entender que algunas tareas debe cumplirlas por su propio bien. Por ejemplo, hacer las tareas de la escuela o estudiar no deberían estar ligadas a una compensación. Es bueno que las personas sepan, a toda edad, que ese tipo de tareas se hacen por su propio bien, porque luego les darán satisfacción.

Además, las recompensas son un camino de ida: los niños pueden ir subiendo el precio. Por eso siempre es mejor explicarles cuáles son las ventajas de colaborar en casa en lugar de instaurar un sistema por el que busquen obtener ganancias de algún tipo. Explicarle a un niño que si ordena luego encontrará con más facilidad lo que busca es un buen comienzo.

Y, desde luego, en todo momento lo fundamental será el ejemplo. Los más pequeños suelen copiar los comportamientos de sus padres y confían en que ellos hacen lo correcto. Ese “acompañamiento ejemplar” puede sembrarse en gestos tan simples como lavarse los dientes junto con ellos.

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