Baladas y Reflexiones

Alma eterna...

2013-11-10 21:52:33
Alma eterna...

Hola… Quiero contarte una historia:

“En un país lejano vivían muchos animales en plenitud de felicidad. Todos poseían cualidades y dones de los cuales estaban muy orgullosos y que los hacían sentirse dichosos. Uno de ellos era un ciervo, al cual la naturaleza lo había distinguido con una preciosa cornamenta que era la envidia de todos los animales de ese país. La cuidaba con esmero y cariño, sabiéndose poseedor de algo único dentro del mundo de los animales, por ello nuestro cervatillo solo tenía ojos para su cornamenta. Vivía única y exclusivamente para lucir los atributos que Dios le había dado en esa parte del cuerpo tan visible.
Un día fue al río a beber agua, las aguas cristalinas le mostraban su imagen y pensó: Dios mío, no dejaré de agradecerte por haberme hecho el más bello de todos los animales y único en mi especie por la cornamenta que veo reflejada en el río. Sin embargo, Señor, bien dicen que no todo es perfecto y a la hora de crearme te olvidaste de poner en mis patitas tan debiluchas y tan insignificantes la belleza que has puesto en mi cornamenta. Estaba en esta disquisición filosófica mientras bebía el agua pura del río, cuando vio reflejada la silueta de un león. Inmediatamente salió corriendo desesperadamente, adentrándose en el bosque para evitar ser el festín del rey león. El león vio en este cervatillo un apetitoso y suculento alimento, ya que llevaba varios días sin poder cazar ningún animal y se moría de hambre, así que comenzó a perseguirlo. La carrera se hacía interminable para el cervatillo y por más que se esforzaba tratando de huir, la distancia entre él y el león cada vez era menor. De pronto, el enramado del bosque lo detuvo al quedar su cornamenta enredada entre unos matorrales. Esos minutos fueron trágicos para el indefenso animalito, quien pensaba que iba a morir debido a aquella cornamenta de la que se sentía tan orgulloso. No puede ser que mi vida termine en las garras de un hambriento león -se decía a sí mismo. Sin embargo, hizo un esfuerzo tan grande para desenmarañarse de las zarzas, que en cuestión de segundos logró huir raudo y veloz, antes de que lo alcanzara el feroz león, gracias a sus ágiles patitas, librándose de esta manera de la muerte”.

Si me permites una sugerencia, te recomiendo que tengas cuidado y no valores las cosas pasajeras en tu vida. Ten en cuenta que tu vida no tiene sentido por los años que dure, sino que tiene razón de ser para la eternidad a la que hemos sido llamados.

El cuerpo se desvanece con el paso de los años; cuida tu alma porque ella es eterna.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!
 

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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