Baladas y Reflexiones

¡Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo!

2016-08-26 18:47:46
¡Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo!
(Foto:Istock.com)

¡Hola!… En esta oportunidad amigos(as) lectores, mi recomendación es que imites a Cristo. Si amas a Cristo, amas a todos los hombres, amas a los amigos, amas a los enemigos.
Amar al enemigo, como enemigo, es una locura. Amarle, como hermano, es caridad. Este amor es el que regenera hoy a los pueblos, haciendo de todo el género humano, esparcido sobre la faz de la tierra, un pueblo nuevo.

No basta con ser pacífico. Hay que ser ‘hacedor de paz’. Hay que estar dispuesto no solo a no odiar a los enemigos, sino a amarlos. No basta con apartarse de lo malo, hay que hacer lo bueno. No basta con no robar de lo ajeno, hay que dar de lo propio.

Una de las características más acusadas del amor consiste en no medir lo que ofrece y en ofrecer libremente todo lo que tiene. Da pues de comer a Cristo hambriento; de beber cuando está sediento; vístele cuando le veas desnudo; hospédale cuando sea viandante, y visítale cuando se encuentre enfermo.

¿Dices que amas a Cristo? Pues guarda su mandamiento de amor a tu hermano, porque si no amas a tu hermano, ¿cómo podrás amar a aquel cuyo mandamiento desprecias? Siempre díganle al Señor: Dame lo que mandas y mándame lo que quieras. Y cuando eso pase, hagan lo que puedan, Dios no les pide más.

¡Que siempre sea su raíz la caridad, y así sus frutos serán las buenas obras!

Hermanos, aviven el amor en ustedes y proclámenlo a cada uno de los que tienen cerca. Si aman a Dios, arrastren al amor de Dios a todos los que están unidos a ustedes, a todos los de su casa; si aman el cuerpo de Cristo, es decir, la unidad de la Iglesia, arrebátenlos a este gozo, y díganles: “Proclamen conmigo la grandeza del Señor”.

Finalmente, que nuestro corazón esté siempre inquieto por la Patria del Cielo, allí ni habrá enemigo ni perecerá el amigo. Allí descansaremos y contemplaremos; contemplaremos y amaremos; amaremos y alabaremos a Dios: en esto consistirá el fin sin fin. Por ello, siempre busca camino para avanzar, no morada para detenerte.

Camina como quien está de viaje; porque el mismo Rey de la patria se ha hecho camino. Ten dos pies; no cojees: Ama a Dios y ama a tu prójimo. Recordando que amando al prójimo limpias tus ojos para ver a Dios.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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