Baladas y Reflexiones

Cada persona traza su camino

2017-05-05 12:28:25
Cada persona traza su camino
Escúchalo todos los domingos a las 8 de la noche en 'Baladas y Reflexiones' (Foto:istockphoto.com)

Hola… Hoy abre nuestra comunicación nada más ni nada menos que la figura emblemática de nuestra comunidad Eclesial y fundador de la Orden a la que pertenezco, San Agustín: “La Función del Lenguaje no es hacer gustar a la gente lo que le disgusta, o hacerles hacer lo que no quieren, sino poner en claro lo que está oscuro. Por eso, la marca distintiva de un buen maestro y de un buen padre de familia es amar la verdad por encima de todo y amar las palabras en función de la verdad. ¿De qué sirve una llave de oro si no puede abrirnos la puerta que queremos franquear? ¿Qué hay de malo en una llave de madera, si nos hace el servicio de abrir lo que estaba cerrado?…

Preocúpate más bien de tu amor para con ellos. ¿Qué clase de amor les profesas, si por compadecerte de sus fallos consientes en su degeneración? ¿No es lógico y natural que el paciente deteste el bisturí?”

Me encantaría continuar relatándote al pie de la letra todo el pensamiento agustiniano, pero solo a modo de ejemplo te digo que el sabor de esta conversación lo pone la inigualable inteligencia de San Agustín.

Conversando hace unos días con unos amigos cuyos hijos están en edad escolar, me contaban que para ellos el sistema educativo actual tiene unas características no solo diferentes, sino hasta opuestas a las de su época. Para ellos, ahora la escuela y la familia han variado la identidad de lo que en algún momento se consideraba como correctivo, pero que ahora por mil razones simplemente se ignora, creyendo que la belleza de un jardín surge de la espontaneidad y no de un paciente e inteligente trabajo que demanda muchos años y que al conocerlo, uno identifica inmediatamente el trabajo de construcción de la persona.

La tierra hay que cultivarla, abonarla, sembrar las semillas o los esquejes, hay que hacer un constante seguimiento del abono y del riego. Es cierto que cuando la flor es muy delicada, uno la protege para evitar que el viento la dañe, pero en una justa medida puesto que la flor necesita fortalecerse como solo la naturaleza lo sabe hacer.

Me permito este acercamiento a ustedes con el ánimo de compartir y no está en mí la intención de instruir a nadie, porque cada persona traza su camino.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo todos los domingos a las 8 de la noche en ‘Baladas y Reflexiones’

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