Baladas y Reflexiones

Confesiones

2013-11-24 12:41:32
Confesiones

Hola… Después de resucitado Jesús, se aparece por primera vez a sus Apóstoles en el cenáculo y citando el texto de Juan 20,22-23, lo hace enseñándoles las llagas de sus manos, de sus pies y de su costado, precio este de nuestra salvación, y les dice: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, estos les son perdonados; a quienes retengáis los pecados, estos les son retenidos” Jesús ofrece los dones pascuales que son la Paz, la Alegría, el Perdón de los pecados, la Misión pero sobretodo nos regala el Espíritu Santo que es el origen de todos ellos.
 Jesús da a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados. La Iglesia es depositaria del poder de perdonar, Dios perdona a cada hombre en su Soberana Misericordia, pero Él mismo ha querido que cuantos pertenecen a Cristo y a su Iglesia, reciban el perdón mediante los ministros de la comunidad. La Iglesia que es Santa y a la vez necesitada de penitencia, acompaña nuestro camino de conversión durante toda la vida.
 El sacerdote es el instrumento para el perdón de los pecados. El perdón de Dios que se da en la Iglesia, nos es trasmitida por medio de un hermano nuestro, el sacerdote; también él es un hombre como nosotros, necesita Misericordia, se convierte verdaderamente en instrumento de misericordia, dándonos el amor sin límites de Dios Padre. También los Sacerdotes deben confesarse, también los Obispos, todos somos pecadores.
 A veces se escucha decir “yo me confieso directamente con Dios”. Sí, Dios nos escucha siempre, pero en el Sacramento de la Reconciliación manda a un hermano a traerte el perdón, la seguridad del perdón en nombre de la Iglesia. Este es un servicio muy delicado y exige que el corazón del sacerdote esté en paz; que no maltrate a los fieles, sino que sea apacible, benévolo y misericordioso; que sepa sembrar esperanza en los corazones y, sobretodo, sea consciente de que el hermano que se acerca al Sacramento de la Reconciliación busca el perdón y lo hace como se acercaban tantas personas a Jesús para que le sanase. El sacerdote que no tenga esta disposición de Espíritu es mejor, que hasta no se corrija, no administre este sacramento. Los fieles penitentes tienen el derecho de encontrar en los sacerdotes los servidores del perdón de Dios. No olvidemos que Dios no se cansa nunca de perdonarnos.
Todo el texto que acabas de leer es copia fiel de las palabras que el Papa Francisco pronunció en la audiencia general del pasado miércoles, donde también dijo: “También el Papa se confiesa cada quince días, porque el Papa también es un pecador. El confesor escucha las cosas que yo le digo, me aconseja y me perdona. Porque todos necesitamos este perdón.

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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