Baladas y Reflexiones

¡Conoce la historia de Juan María Vianney, 'Patrono de los Párrocos'! (Parte 2)

2016-08-12 19:48:06
¡Conoce la historia de Juan María Vianney, 'Patrono de los Párrocos'! (Parte 2)
(Foto: pinmaculadavg.wordpress.com)

¡Hola!… La semana pasada iniciamos la bellísima historia de un hombre que se ganó el cielo por la sencillez de sus actos y la grandeza de su corazón. El Santo Cura de Ars vivió la experiencia de la mano generosa del Señor Jesús, que llevándolo hacia momentos inexplicables, como los que contábamos el domingo pasado, una vez terminada la guerra de Napoleón y de regreso a su casa fue a un seminario a prepararse para ser sacerdote.

La verdad es que la capacidad intelectual de nuestro querido Juan era prácticamente nula, hasta tal punto que no era capaz de aprobar ni siquiera uno de los cursos imprescindibles para ser ordenado sacerdote. Sus superiores tuvieron la intención de enviarlo a su casa innumerables veces, sin embargo un sacerdote que vivía con él en el seminario abogaba por él, argumentando que su corazón era inmenso.

Los superiores no negaban su buen corazón, pero reconocían que su bondad era tan grande como su ignorancia sobre las cosas de este mundo. Apenas sabía expresarse y no tenía roce social, por lo que consideraban que no sería capaz de ejercer el sacerdocio dignamente. Pero la mano de Dios estuvo con Juan y logró que el Obispo lo ordenara sacerdote. Lo enviaron a una parroquia que apenas era un punto en el universo, en donde sus superiores pensaron que no iba a tener problemas. La Iglesia de ese pueblito se mantenía cerrada, porque nadie iba a Misa. Sin embargo, la bondad de este hombre atrajo no solo a los pobladores de Ars, sino también a todas las personas de la comarca. En invierno, podía pasarse hasta catorce horas seguidas sentado atendiendo en el confesionario y, en verano, hasta dieciocho horas.

Se acostaba a las nueve de la noche y se levantaba a las doce para orar. Luego hacía la Misa e iniciaba su labor en el confesionario. Al igual que San Pío de Pietrelcina, el conocido Padre Pío, vivió tal experiencia de confesión que algunas personas debían esperar hasta tres días para lograr confesarse con él.

Hoy en todo el mundo la Iglesia lo reconoce como ‘Patrono de los Párrocos’, porque la Misericordia de Dios fue lo primordial que trasmitió en su labor sacerdotal. Por ello, valorando la sapiencia de los hombres recordamos aquellas palabas del Evangelio: “La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra angular; esa fue la obra del Señor y nos dejó maravillados”. (Mt 21, 42)

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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