Baladas y Reflexiones

Cuando construyes al hombre, se recompone el mundo.

2014-04-04 16:16:55
Cuando construyes al hombre, se recompone el mundo.

Hola… Cuando pienso en el ser humano y en su proceso de construcción, siempre se me viene a la mente una anécdota que probablemente ustedes también hayan escuchado varias veces.
“Un padre estaba muy concentrado viendo su partido de fútbol. El hijo se encontraba bastante aburrido porque no le gustaba ese deporte y no tenía nada que hacer, así que comenzó a interrumpir a su papá. Él, para quitárselo de encima, fue a la habitación de juegos del niño, tomó un enorme rompecabezas del mapamundi y lo distribuyó por el suelo. Llamó a su hijo y le pidió que lo armara, pensando que este trabajo le iba a demandar al menos una hora, de tal forma que él podría terminar de ver su partido con tranquilidad.

A los pocos minutos, el niño se acercó a su papá y le dijo: Papi, tarea cumplida. El padre, muy asombrado, le preguntó: ¿Cómo has logrado hacerlo tan rápido? A lo que él le respondió: Muy fácil. En la parte de atrás de las piezas, tiene la imagen de un ser humano, así que cuando construyes al hombre, se recompone el mundo”.

La felicidad debería ser obligatoria desde el primer día de la concepción hasta los diez años. Como también deberían ser obligatorios los abrazos de una madre, la presencia de un padre, la sabiduría de un abuelo, el desafío de unos hermanos, la luz que entra por una ventana, el murmullo del agua, los pájaros, los árboles, el camino que invita a ir más allá, que el niño descubra un nido, los cuentos infantiles con sus personajes y sus mitos, la satisfacción de caminar descalzo sobre la hierba húmeda, el observar elroncos ardiendo, soñar con la luna, ponerle nombre a las estrellas, escuchar el silencio, s fuego misterioso y provocador de unos t entirse plenamente realizado con los amigos y con la familia, saber que la vecina conoce su nombre, ser dueño de una cometa, ser dueño de un trompo, frecuentar la casa de los más pobres, ocupar un lugar propio en la mesa familiar, no tener celular, no tener reloj, no tener… vivir algunas experiencias de muerte y muchas de vida, usar los juguetes con sus amigos, sentirse incomprendido, llorar alguna vez por un desengaño, ser amado como si fuera la cosa más natural del mundo y como consecuencia, amarse a uno mismo. Y por encima de todo ello, haber aprendido a rezar.

Si queremos un mundo mejor, necesitamos construir un hombre bueno y para que un hombre sea bueno, necesitamos primero a un niño. Este niño que leíste, fui yo.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Foto:media.telemundo47.com
 

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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