Baladas y Reflexiones

Cuaresma

2014-03-16 22:01:34
Cuaresma

Hola… Cuando uno peregrina a los lugares santos y llega a Galilea, ves la montaña más alta de la región. Inmediatamente te recuerda el texto que hoy domingo se leerá en todas las parroquias del mundo Católico, el cual se refiere a la: transfiguración.

El ascenso al monte cuyo nombre es Tabor, se hace a través de un camino muy estrecho y pintoresco porque antiguamente, en la década de los ochenta se hacía en una limusina de marca mercedes, no muy nuevas pero sí en buen estado. Manejadas por expertos conductores a quienes tanto el ascenso como el descenso y las pronunciadas curvas del trayecto no eran ningún problema, no así para los peregrinos que sentíamos que el peligro estaba al acecho, pero gracias a Dios nunca sucedió nada malo.

Las movilidades nos dejan cerca de la Iglesia, lugar que nos recuerda el pasaje bíblico de la Transfiguración, hay que recorrer por un camino que en la actualidad es plano, en el cual se encuentran altos árboles que nos muestran un panorama de una extraordinaria belleza que nos conduce al Templo de la Transfiguración, inmerso en el texto bíblico que nos habla de Jesús, de sus tres más cercanos apóstoles Pedro, Santiago y Juan así como de aquel momento trascendente, porque a partir de ahí irán sucediendo las semanas más dolorosas y trágicas en la vida de Jesús.

Jesús sabía que iba a morir y al tiempo sabía que la debilidad de sus compañeros de camino era manifiesta. Necesitaba infundir en el corazón de Pedro, Santiago y Juan la visión del cielo, para que primero ellos convencidos de la Gloria pudieran sostener la debilidad de sus compañeros ante los acontecimientos que iban a vivir: La pasión y muerte de Jesús.

Al recordar este momento, pienso en una pregunta que nos hicimos el grupo de peregrinos que en la década de los noventa estuvimos en estos santos lugares ¿Cuándo fue “Nuestro Tabor” y en qué momento el Señor a lo largo de nuestras vidas nos abrió el cielo?, para que convencidos en los momentos más difíciles de nuestra existencia, conozcamos que el dolor no es el final del camino, que la muerte aún cuando ésta es muerte de Cruz, no es el final del camino.

No hay gloria sin dolor, como tampoco puede haber un “Golgota sin un sepulcro vacío”.

Estamos en Cuaresma, tiempo de reflexión y por ello que mejor que mirar al Evangelio de Jesús que siempre ha de ser una buena nueva, una excelente noticia. Busquemos en cada uno de nosotros cuál fue el momento en el cual Jesús nos llevó al Monte Tabor.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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