Baladas y Reflexiones

Dale un sentido a tu vida

2015-10-12 14:30:20
Dale un sentido a tu vida

Hola… Al iniciar el mes del Señor de los Milagros, me dirijo hacia él para implorar su bendición y su fortaleza.

El domingo pasado hablábamos de una historia que sucedió en una ciudad norteamericana llamada Chicago durante sus años más violentos, en los que la mafia imponía su ley y donde un hombre llamado Al Capone sembraba la muerte, el dolor y el terror, acompañado de un abogado al que llamamos Antonio. Al nacer su hijo tenía su máxima ilusión puesta en él y al pasar algunos años, se hizo una pregunta clave: ¿Qué le estoy dejando a mi hijo? Él mismo se respondió: En este momento, una ingente cantidad de bienes materiales, pero no el honor, puesto que defiendo al mafioso más grande de esta ciudad y todo lo que consigo viene teñido de sangre.

Mi hijo no puede sentirse orgulloso de quien no tiene dignidad, valores, principios, ni un propósito en su vida…

No sé si sucedió en algún momento dado de su vida o se fueron dando hechos que cambiaron radicalmente su visión de la vida, pero a raíz de eso él se dijo: Mi hijo es lo más importante en este mundo, tengo que dejarle algo perenne y no solo bienes materiales que a la larga lo van a confundir tanto como me confundieron a mí.

Para limpiar su nombre, se presentó ante la justicia norteamericana y se convirtió en un “colaborador eficaz”, puesto que él conocía perfectamente la vida y “milagros” de Al Capone. De esta manera hizo primar su dignidad, antes que los lujos y los bienes materiales, ya que definitivamente esta era la mejor herencia que podía dejarle a su hijo.

En el mundo del hampa y de la mafia, los “soplones” terminan muertos y eso fue lo que sucedió con Antonio. En una solitaria calle de Chicago descendieron dos mafiosos de un automóvil y lo mataron con una ráfaga de disparos.

Esta historia es real, pero más real es la necesidad de transformar nuestro mundo, no en algo ilusorio e inexistente, sino de dar a nuestra vida y a la vida de los seres que más amamos una consistencia en valores y en principios, dar un sentido a nuestra vida del que nos podamos sentir orgullosos de transmitir a las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

[Foto:istockphoto.com]

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