Baladas y Reflexiones

Donde la vida se encuentra en estado natural...

2014-07-11 14:06:53
Donde la vida se encuentra en estado natural...

Hola… A través de estas líneas, este domingo marcaré un camino que nos llevará a uno de los lugares de nuestra ciudad capital, Lima, que definiría con esta frase: “Donde la vida se encuentra en estado natural”.

Para que me entiendas, te cuento que hace algunos años recibí la llamada de madre Ketty de Jesús, Madre Priora de la Comunidad de Madres Carmelitas Descalzas del convento que lleva el mismo nombre, ubicado en Jr. Junín 1100. Te doy este número de teléfono y después te diré por qué: 328-1805.

Madre Ketty me llamó y me dijo: Padre Pablo, el 16 de julio celebraremos la solemnidad de la Eucaristía en honor a la Virgen del Carmen, en nuestro convento de Jr. Junín, misa que será celebrada por su eminencia el Sr. Cardenal.
Durante los nueve días previos a esta fecha, se realiza el “novenario a nuestra Madre la Virgen del Carmen”. Al igual que en años anteriores, este año celebré una misa del novenario el pasado miércoles.

Todo esto nos lleva a vivir uno de esos momentos en los que dices: Dios está aquí. Por eso, hace un ratito te decía que la vida se encuentra en su estado natural en este lugar.

Al concluir la Eucaristía ofrecida a la Virgen para la protección de la Policía Nacional del Perú, como lo hago todos los años, nos dirigimos al convento donde ya nos esperaban las religiosas. En un ambiente muy sencillo, muy limpio, pero sobretodo muy iluminado, no necesariamente con las luces artificiales sino con la luminosidad que irradian este grupo de religiosas que configuran la Comunidad Carmelitana. Allí te das cuenta inmediatamente de su alegría, su paz interior y su contagiante fe en Dios. Ellas no le dedican cinco minutos a Dios, de Él son las veinticuatros horas al día, los siete días de la semana y por supuesto toda una vida. Estas líneas escritas  te van a dar una buena noticia: en este lugar lleno de Dios, DONDE LA VIDA SE ENCUENTRA EN ESTADO NATURAL, rezan por cada una y por cada uno de nosotros.

Si no me crees, llama al teléfono que te di anteriormente y simplemente pídeles que recen por ti, yo ya lo hice pidiendo que recen por mí.

Estoy convencido que tú serás uno de los que deseará ir al lugar para constatar todo lo que has leído y verificarás que aquello que acabas de leer es una milésima parte de la realidad.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

Comentarios