Baladas y Reflexiones

El camino para encontrar la verdad...

2016-02-19 18:17:24
El camino para encontrar la verdad...

Hola… Al iniciar el presente mes, un grupo numeroso de Instituciones Educativas de nuestra capital han iniciado el año académico, entre ellas el Colegio en el que laboro. Al terminar la tercera semana de trabajo y haciendo una evaluación y teniendo en cuenta que quien está asistiendo es el profesorado, he podido darme cuenta de que aquellas fórmulas que fueron valiosas en los últimos 20 años, en algunos casos se escucha decir: “Ya son obsoletas”, motivo por el que es importante actualizarlas, si no “nos quedamos”.

Sin embargo, escuché la historia de un maestro y su discípulo, quienes acudían frecuentemente al campo para aprender a través de la naturaleza la esencia de la vida, la cual el sabio maestro incorporaba en la mente y en el corazón de su discípulo. Hay algo que no cambia en esta vida y es la intención de caminar por la ruta que nos lleve a la verdad.

Te cuento que para nosotros hay una frase que nos identifica: CIENCIA, VERDAD Y AMOR. Los avances modernos y tecnológicos que estamos implementando en este año acompañados de otros muchos rubros, nos dan una imagen casi perfecta del campo de la ciencia.
Pero en el campo de la verdad, el descubrir es a través de la SABIDURIA que nos ilumina el camino para encontrar la VERDAD.

Aquel maestro y su discípulo llegaron muy cerca de un río. El maestro le pidió a su discípulo que le trajese un poco de agua y él muy solícito, se acercó al río para buscarla, donde observó que unas mujeres estaban lavando ropa y el agua estaba contaminada por el jabón y el detergente. Quiso buscarla un poco más abajo, pero un grupo de animales estaban cruzando el río y se formó un espacio lleno de barro, con lo que el agua no era la más apropiada para beber. Ante esta situación, regresó donde el maestro y le contó lo sucedido. El maestro le dijo que no se preocupase y continuaron con su conversación. Después de unas horas, el maestro le volvió a pedir que le trajera agua. El discípulo regresó al río y se encontró con el agua limpia y cristalina, apta para beber. Se acercó al maestro con el cuenco lleno de agua en sus manos y éste le dijo: ¡Gracias! Ahora te habrás dado cuenta de que en la vida, como en el río, hay momentos en los que hay que esperar que se calmen las aguas y que el agua se lleve las impurezas del jabón y del detergente.
Las cosas hay que quererlas, pero hay que buscar el tiempo y el espacio más propicio para poder conseguirlas.
Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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