Baladas y Reflexiones

El pino más fuerte...

2015-03-13 12:54:16
El pino más fuerte...


Hola… Era una mañana con un sol radiante. En el patio de la casa, un padre con su hijo realizaban los últimos preparativos para arreglar la carreta con la que se dirigirían al bosque. Iban a buscar algunos troncos de pino para construir una mesa y un par de sillas.

Concluida esta primera tarea, ambos salieron de la casa, cruzaron el pueblo y llegaron al bosque. Era inmenso, situado en la ladera de una colina que circundaba el pequeño pueblo. Dejaron la carreta a un lado del camino, cogieron las herramientas necesarias para cortar los pinos y se encaminaron hacia las estribaciones de la colina para ascenderla.

En el camino, el hijo le preguntó a su papá: ¿Qué necesitamos para construir nuestra mesa y sillas? El padre le respondió: Tenemos que buscar la madera más fuerte que hay en el bosque. ¿Tú la conoces? – preguntó el hijo. Por supuesto que sí, la vida me lo ha enseñado- respondió el padre. Después de caminar por casi veinte minutos ascendiendo la colina, el joven le dijo a su padre: Papá, hemos dejado tras nosotros cientos de pinos. ¿Acaso su madera no es buena? Por supuesto que sí hijo, pero estoy buscando la mejor. Y siguieron caminando.

Después de un buen rato, tras haber recorrido un largo trecho, el joven reiteró su inquietud, recibiendo la misma respuesta por parte de su padre: Hemos dejado buena madera, pero quiero la mejor.

La ventaja de este joven era que le gustaba aprender y sabía que su padre era una verdadera fuente de sabiduría.

Cuando llegaron a la cima, en donde apenas había unos cuantos pinos, el padre y el hijo observaron detenidamente unos que se encontraban a unos metros de ellos. El padre se acercó, los tocó y le dijo a su hijo: Estos son los pinos que buscaba. Esta es la madera que necesito para que la mesa y las sillas sean duraderas.

Papá le dijo el joven no veo la diferencia entre estos pinos y los que hemos dejado en el camino.

Hijo, cuando los pinos fueron plantados, en un principio todos eran iguales. Sin embargo, con el paso de los años, en este lugar donde arrecia el viento, la lluvia y la nieve solo perduraron los más fuertes, aquellos que no lo eran fueron muriendo. Los que hemos dejado abajo, sobrevivieron y crecieron resguardados por estos. Por ello, estos árboles que han resistido las inclemencias del tiempo son los más fuertes y los más duraderos.

La vida del ser humano que se forja en la lucha y en el sacrificio, siempre será más fuerte y duradera.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

Comentarios