Baladas y Reflexiones

El valor de la oración

2016-02-26 08:33:02
El valor de la oración

Hola… El pasado domingo se leyó un texto del Evangelio de San Lucas, donde se relata “La Transfiguración”.

Jesús llamó a Pedro, Santiago y Juan, subió con ellos al monte y los invitó a orar. Líneas después, estos apóstoles sorprendidos y felices de estar donde estaban y de haber vivido instantes atrás la Gloria de Jesús, escucharon una voz que decía: Este es mi Hijo amado: escúchenle.

Saliéndonos del relato evangélico, te contaré que ese domingo antes de comenzar la Santa Misa, recibí la llamada de mi amigo Miguel, un piloto de aviación comercial. Me pidió que durante la misa tuviera presente la salud de un amigo suyo, quien se encontraba delicado de salud.

¿Dónde estás? -le pregunté. Me respondió que estaba en la cabina del avión, esperando para salir hacia la ciudad de Arequipa, pero que ésta se encontraba con neblina y una lluvia torrencial que impedían el aterrizaje. Por ello, hasta que el tiempo en la ciudad no estuviera en condiciones, no iban a salir de la capital.

Uniendo ambos temas: el pasaje bíblico y lo sucedido con mi amigo Miguel, considero que el
valor de la oración está en escuchar a Jesús y por supuesto, hacerle caso. Miguel escuchó “la voz de Arequipa”: Las condiciones no son propicias para el aterrizaje, así que corren un riesgo innecesario. Muchas veces, por no escuchar la voz de Dios en momentos clave de nuestra vida, no tomamos las mejores decisiones. No esperamos que se “despeje” el ambiente, faltándonos la prudencia y el buen tino. Con ello, no dudamos en afirmar: Por hacerle caso a Dios, ahora sí las cosas me han salido bien.

Nunca una precipitación ha servido para un acierto; nunca un estado de ánimo con rencor, ha sido capaz de arreglar ninguna situación. Esperemos que se “aclaren los momentos de niebla” y cuando el ambiente esté despejado, tomaremos las decisiones más acertadas.

En este tiempo de Cuaresma, en el primer domingo se nos habla de la debilidad del ser humano: hambre, poder, prestigio… En el segundo domingo se nos habla de oración y que solamente saldremos adelante cuando seamos capaces de escuchar a Jesús. En este tercer domingo se nos habla de la higuera y de la necesidad de dar fruto, y si esto no sucede debemos ser capaces de reconocer nuestras falencias o debilidades.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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