Baladas y Reflexiones

Eucaristía

2014-01-03 12:38:05
Eucaristía

Hola… Al inicio de la década de los ochenta, comencé a celebrar la Eucaristía en la Parroquia de Nuestra Señora del Consuelo los domingos a la siete de la noche. Al poco tiempo, me llamó la atención una familia compuesta por la mamá y sus seis hijos, todos ellos pequeños y seguidos, que empezó a asistir para participar en esta Eucaristía.

Un domingo entraron corriendo a la sacristía para preguntarme mi nombre, de dónde era, qué estaba haciendo ahí… Yo también les pregunté quiénes eran ellos y me dijeron que eran seis hermanos que vivían cerca de la Parroquia y que les gustaría invitarme a su casa para jugar con ellos. Pasaron varios domingos, semanas, meses y nunca faltaban a la misa. Siempre, al terminar la celebración, ingresaban a la sacristía para conversar un ratito. Un día le pregunté: Javier, ¿dónde está tu papi? Él me contestó: Nunca viene a la misa con nosotros, pero siempre viene a la iglesia y se sienta pensativo en las últimas bancas. Algún día lo vas a conocer. Pasaron varios años y Javier me pidió que sea su padrino de Confirmación. José María, su papá, me dijo: Mi familia se siente muy agradecida con Dios por tener un amigo sacerdote. Luego celebré el matrimonio de sus hijos y el bautizo de sus nietos. Esta Navidad, mi ahijado Javier me trajo un libro titulado: “José María de Romaña.” Obra Reunida Poemas y Relatos. Toma me dijo lo escribió mi papá. Lo he estado leyendo, me ha encantado y quiero transcribirte un breve texto que me pareció muy interesante.

“Yo creo en la reencarnación pero a lo largo de la propia vida. En los setenta u ochenta años de existencia uno vive varias vidas, totalmente distintas y hasta contradictorias.

Todos nos reencarnamos en nosotros mismos y vivimos, en la misma piel, varias existencias sucesivas.

A veces es una experiencia muy fuerte, un gran amor, un gran odio, una desilusión profunda, lo que pone fin a la existencia anterior, te mata y vuelves a nacer distinto dentro de ti mismo”.

Qué pena que tengamos que cortar este espacio aquí, pero me comprometo contigo a continuar el próximo domingo con este bello relato de mi buen amigo, José María de Romaña.

Aprovecho para saludar cordialmente a nuestros amigos y amigas, deseándoles a todos: felicidad, paz y amor en el presente nuevo año.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!
 

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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