Baladas y Reflexiones

Frases esencia de vida

2015-10-23 00:00:00
Frases esencia de vida

Hola…

Hoy no voy a contarte una historia, como lo hago normalmente. Más bien, te propongo que caminemos estas líneas recordando frases importantes, que resumen el pensar de grandes hombres que lograron sintetizar en estas frases la esencia de sus vidas.
Por ejemplo, comenzaremos por el Reverendo Peter Marshall: “Señor, haz que cuando nos equivoquemos, estemos dispuestos a rectificar, y que cuando tengamos la razón, no seamos insoportables”. Entiendo que la frase en sí no necesita mayor comentario. No pienses que lo que a continuación vas a leer es un simple llenar papel. No, ni mucho menos. Lo que pasa es que me gusta hablar contigo y pensar en voz alta lo que hablaría con un amigo, en este caso, ese amigo eres tú.
Todos en la vida (bueno, tal vez no todos)… a mí me sucede que muchas veces me equivoco, y pienso que el rectificar es “vender” algo de mi yo, o desprender algo de mí, y eso cuesta un montón. Pero después me suelo preguntar, ¿a dónde vas con tu error? Pues a ninguna parte. Añadir a este error otro, otro y otro más para convertir mi vida en una sinfonía de errores, que no serán otra cosa que un pozo sin salida.
Pero no queda ahí la cosa. Cuando acierto, me creo la divina pomada, y esto sólo me lleva a desprenderme de mis mejores amigos, ya que me vuelvo insoportable. Para mí son más importantes mis amigos que mis verdades o aciertos, que en el fondo serán relativos.
Pasemos a otra frase: “Nadie que esté por debajo de ti puede ofenderte y nadie que sea tu igual lo haría” Esto lo dijo Jan Wells. Verdaderamente es tan usual en nuestro medio la ofensa, que a veces somos unos campeones en hacerlas y en recibirlas. En el campo relacional, las personas se entienden de igual a igual. Esta es una verdad de la vida. Suele suceder que la ofensa nace de una ofuscación, y una persona ofuscada necesita la claridad para interpretar objetivamente los actos. Nos suele pasar a muchos: cuando algo nos duele, reaccionamos con ofensas. En el fondo nos sentimos menos y el único recurso que tenemos a la mano es la ofensa, el insulto. El hombre sereno y equilibrado espera, da tiempo al tiempo, sabe ser caballero. Es difícil, a mí personalmente me cuesta, pero en la serenidad puedo apreciar que esto es lo único válido. De igual a igual no se da el juego sucio; vale decir, la ofensa.
Para ir concluyendo, me refiero ahora a este juego de palabras de William Shakespeare:
“Presta oído a todo hombre, más tu voz a muy pocos”.
Quiero dejarte con esta frase y, para no desentonarla, sólo quiero añadir: disfruta este día de descanso, llénalo de Dios, según tus creencias, pero no pierdas la oportunidad de llenarte de Dios.
Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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