Baladas y Reflexiones

La carta de Agustín

2015-04-27 18:11:19
La carta de Agustín

Hola… Viajamos al año 386 y nos encontramos con un joven llamado Agustín, quien está en la ciudad de Milán, tiene 32 años y ha encontrado los primeros atisbos de paz en su alma. Un corazón inquieto que comienza a descansar en el Señor.

Milán es una ciudad norteña de Italia, en donde el calor es sofocante durante los meses de julio y agosto, pero se respira un aire puro y fresco que impregna el ambiente de la villa que está a las afueras de la ciudad, llamada Casiciaco. Agustín, a pesar de estar a sus 32 años en la cúspide del poder mundano, así piensa: “¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y se acabó mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti y siento hambre y sed; me tocaste y tu paz me abrazó”.

Sábado 24 de abril del año 387, esa noche se celebra en la Catedral de Milán la Pascua de Resurrección, la fiesta más importante de la cristiandad. El agua y la luz como símbolos de Redención. El agua purifica, la luz ilumina y ambos elementos, son símbolos inequívocos de Cristo Resucitado.

El “Duomo” de Milán resplandece esa noche desde la luz de las antorchas que iluminan el espacio sagrado. El Obispo Ambrosio preside la Eucaristía y una luz comienza a brillar para la humanidad, porque es bautizado: “El más Santo de los Sabios y el más Sabio de los Santos, Agustín de Hipona”.

De regreso a la realidad, año 2015, Lima, Perú. Antiguamente la correspondencia era enviada por correo y llegaba a nosotros de manos del cartero. Por eso me sorprendió que en esta época, uno de los oficios aparentemente ya perdidos resurgiera para traerme la carta que ahora tengo en mis manos. Quiero compartirla contigo, pero por cuestión de espacio no va a poder ser hoy. Así que me comprometo a hacerlo la próxima semana a través de este medio.

Aunque te parezca extraño, el remitente escrito con su puño y letra dice ser Agustín, Obispo de Hipona. Comparto la carta porque está dirigida hacia mi persona y especifica la parroquia, el distrito, la ciudad y el país, como siempre se ha hecho.

Al recibirla pensé que se trataba de una broma, sin embargo al abrirla y leerla comprobé que era Agustín, el Obispo de Hipona, quien había tenido la gentileza de enviarme la carta.

Debo confesarte que al recibirla mi asombro fue bastante grande, porque a la edad que tengo creo tener intacta “mi cordura” por lo que el tema no pertenece al mundo irreal.

El próximo domingo te prometo hacerte llegar el texto completo de la carta de San Agustín.
Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Foto:10puntos.com

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Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.
 

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