Baladas y Reflexiones

La herencia más grande...

2014-08-29 12:19:47
La herencia más grande...


Hola… Hagamos un viaje en la historia. Lo que hoy conocemos como Túnez, en el norte de África, había una ciudad cosmopolita en la época del Imperio Romano, en donde tanto la cultura como los negocios eran su fuerte. En esta región, el rey que gobernaba era perseguidor de los cristianos, y muy cruel en sus decisiones. Estamos hablando del siglo V de nuestra era y también de unos monjes agustinos, que vivían en un monasterio en esta ciudad de Cartago. Entendemos que la vida monástica en esa época guardaba unas particulares características, pero la esencia de la vida comunitaria era la misma que proponía San Agustín.

Liberato, Bonifacio y sus compañeros fueron arrestados por los soldados del rey, y condenados a muerte por profesar su fe en Cristo Jesús. El martirio consistió en llevarlos en una barca mar adentro y golpearlos con los remos hasta sacrificarlos. Una vez muertos, los arrojaron al mar. Liberato tenía un hermano de apenas catorce años, a quien los soldados al verlo tan joven le dijeron que se fuera. El joven les dijo que él no se iba, y que donde estuviera su hermano estaría él. También les respondió que si mataban a su hermano podían matarle también a él, porque ambos creían en el mismo Jesús.

Traigo a colación esta historia porque existen situaciones en la vida en las que uno puede valorar lo más grande de nuestra historia personal. Circunstancias aparentemente adversas, en las que te das cuenta, con gran nitidez, de quienes son las personas más cercanas de tu vida. Durante las semanas pasadas, les contaba, a través de esta columna, que me encontraba en España debido a la enfermedad de mi madre. Momentos estos para poder descubrir que la más grande herencia que me han dado mis padres ha sido mi hermana. Solamente somos dos, y en estos días pasados, viéndola tan de cerca, y apreciando el cariño y su fuerza interior ante esos momentos tan dolorosos, me demostraron una vez más, que la vida de las personas no se enriquece jamás con los bienes materiales, sino con la fuerza de la sangre, que no es otra que la fuerza del amor.

Por eso reitero mi tesis, comprobada fehacientemente, y por ahí, si alguno de ustedes, amables lectores, tienen a bien una breve reflexión, estoy seguro que llegarán a mi misma conclusión: “Nuestros hermanos son la más grande herencia que recibimos del cielo, a través de nuestros padres”. He visto tantas situaciones desagradables vividas entre hermanos, odios, rencores, y avaricias, que después de lo vivido con mi hermana, me pregunto cuándo se quebró en esas personas el amor de la familia.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos Bendiga!
 

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

Comentarios