Baladas y Reflexiones

La maravillosa ciudad de Delfos

2014-10-10 16:33:26
La maravillosa ciudad de Delfos



Hola… Uno de los paisajes más bellos que uno puede encontrar en la infinita geografía de nuestro planeta es el que se encuentra en la Grecia Continental, donde hace miles de años los griegos ubicaron la ciudad de Delfos. Esta ciudad, sede de pitonisas y de oráculos, tiene un bellísimo paisaje que actualmente se puede admirar desde las ruinas de lo que un día fue la suntuosa ciudad de Delfos.

La guía nos indicó que a este lugar se le conocía como el “Ombligo del Mundo”, y que lo consideraban el más majestuoso que la naturaleza hubiese creado.

Quería detenerme en este lugar para hablarte de un Templo dedicado al dios Apolo, que se conserva en un estado envidiable, después de tantos miles de años. En la parte superior de la fachada principal, había una inscripción que decía: “Conócete a ti mismo”. En uno de los laterales había escrita otra frase que decía: “No hagas las cosas en exceso”. Y en el otro lateral decía: “Da de ti lo mejor”.

Cuando estaba observando este impresionante lugar, rodeado de grandes montañas y con una vista verdaderamente única en la geografía de nuestro planeta, pensaba en aquellos hombres que hace miles de años, tuvieron frases tan asertivas para definir la esencia del ser humano.

Ser tú mismo, no exagerar en la vida y por ende buscar el equilibrio de las cosas, para enriquecer a la humanidad, sacar lo mejor que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros, son principios básicos que hacen más de tres mil años ya valoraban los griegos. Por ello, la esencia del ser humano siempre ha tenido las cualidades necesarias para ser lo que nos dice la Biblia: “La imagen y la semejanza de Dios”.

A cada uno de nosotros nos queda, como decía San Agustín, descubrir en ese viaje interior, nuestras fuerzas y nuestras debilidades. Una frase muy corta pero muy significativa dice: “Los dos días más importantes en la vida de un ser humano son: el día que nace y el día que descubre para qué nace”.

Al terminar la visita guiada en la ciudad de Delfos, le dije a mis sobrinos que me acompañen a subir hasta la cima de la ciudad. Allí pudimos descubrir uno de los estadios mejor conservados de la antigüedad. La guía nos indicó que diéramos una vuelta por ahí, pero con mis sobrinos quisimos ir un poco más allá y el hallazgo fue impresionante. Por eso te digo, en la vida siempre hay que ir un poquito más allá.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

 

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

Comentarios