Baladas y Reflexiones

La premiación

2014-03-08 19:48:33
La premiación

Hola… Este domingo desarrollaremos los dos temas que quedaron pendientes la semana pasada.

Por un lado, todos los días cuando observo desde mi oficina los patios del colegio, donde juegan y gritan nuestros alumnos, me hago una pregunta que hace referencia a un texto que significó el cambio radical en la vida de uno de los hombres que enriqueció más la Iglesia: San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

 “¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si al final pierde su alma?”
En todo proceso educativo se busca desarrollar la totalidad de áreas que configuran al ser humano. Ya sea un niño, un adolescente o un jovencito, de manera transversal, en todas las edades corre su experiencia religiosa, su experiencia trascendente y “su mirar al cielo”.

El ganador del Óscar al mejor actor del domingo pasado, al recibirlo dijo: “Quiero en primer lugar agradecer a Dios por todos los dones que me ha dado en la vida para desarrollarlos y hacer de ellos un orgullo para mí, para mi familia y para aquellos que me aman de verdad. Agradezco a mis familiares más cercanos porque confiaron en mí. Cuando era niño, siempre tuve al final de mi mente a un héroe. Ese héroe era yo mismo que me proyectaba diez o veinte años más hacia lo que podía conquistar y lo he logrado”.

Cuando escuché estas palabras, no pensé en ellas como el resumen de un proceso educativo, pero sí considero que son una buena base para sacar adelante a aquellos que la vida nos ha encomendado: nuestros niños, nuestros jóvenes, nuestros adolescentes.

Al observar a los niños y jóvenes que corretean y gritan por los patios, pienso en ellos y me doy cuenta que todos sus logros y los que van a conquistar en los años que estén en nuestras aulas, no serían posibles si no se les creara un ambiente de felicidad. Creer en Dios, amar a la familia y ser soñadores solo puede nacer en un ámbito de tranquilidad, donde ellos nos vean no como profesionales del saber, sino como maestros de la vida. Por ello, pido a los profesores del Perú que además de abrir sus libros para estudiar con los alumnos, les abran también sus corazones para que logren lo que ellos alcanzaron y así cuando les superen, se sentirán satisfechos por haber sido un peldaño en la escalera de la Eternidad.

  Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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