Baladas y Reflexiones

Las perlas.

2013-10-26 00:34:50
Las perlas.

Hola… Nos encontramos próximos a terminar el mes del Señor de los Milagros y en vísperas de su salida, en la que recorrerá nuestras plazas y calles, mientras bendice nuestros corazones, especialmente los de aquellos que están heridos por los dolores físicos que puede acarrear una enfermedad o por dolores espirituales, que suelen ser los más difíciles de curar, debido a que se encuentran en zonas inaccesibles para el ser humano y que solo Dios con su infinito amor y poder puede alcanzar. Una de las peores enfermedades que podemos padecer muchos de nosotros, es la de tratar de tener numerosos bienes materiales, cuando la experiencia de vida de los sabios nos demuestra que los objetos no pueden ser poseídos. Sin embargo, muchos nos vemos afectados por la enfermedad de ser presos de las cosas. Cuando seamos capaces de pedirle al Señor el milagro de ser conscientes y que no nos dejemos atrapar por ellas, en ese momento seremos los soberanos de la creación.
“Un famoso filósofo de la edad antigua estaba orando a orillas del río. En ese momento llegó junto a él uno de sus discípulos, quien para no interrumpirle en su oración, se inclinó y depositó dos enormes perlas a sus pies, como muestra de respeto y devoción.

El filósofo, al darse cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor, abrió los ojos y tomó una de las perlas, con tampoco cuidado que se le escapó de la mano y se fue rodando hasta caer en el río.
A su discípulo le faltaron pies para salir corriendo y zambullirse en el río. Buceó hasta que se hizo de noche, tratando de recuperarla, sin embargo, no pudo lograrlo.

El filósofo había entrado de nuevo en una mística meditación. El discípulo, empapado por el agua y exhausto por tanto esfuerzo, se le acercó y le preguntó: ¿Tú viste en dónde cayó? Indícame el lugar exacto para poder recuperarla. El filósofo tomó la otra perla, la lanzó al río y dijo: ¡Justo ahí!”

Aquel filósofo había logrado que las cosas de este mundo, aún las más valiosas, no lo dominasen a él. Llegar al total desprendimiento no es símbolo de pobreza ni de miseria, sino de grandeza espiritual. Mientras las cosas no nos posean, podremos sentirnos dueños del universo. Este sí sería un milagro maravilloso que podríamos pedirle a nuestro Señor de los Milagros.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.
 

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