Baladas y Reflexiones

Los caminos del señor...

2013-09-01 13:57:32
Los caminos del señor...

Hola… Hace tiempo me encontré con nuestro amigo “El Filósofo de la Encalada”, quien me recriminó por ser agustino y no citar con más frecuencia las sabias apreciaciones sobre la vida que hizo San Agustín, hombre ilustre de la historia de la humanidad y de la Iglesia.

Tienes razón -le dije a mi amigo. Además, cada vez que se me brinda la oportunidad de encontrarme con su eminencia el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, me menciona que teniendo una fuente inagotable de sabiduría cristiana en San Agustín, a veces me olvido de él.

Mi amigo, “El Filósofo de la Encalada”, con su comentario me hizo recordar este bello pasaje de los escritos de San Agustín:
“La lengua se mueve con extrema agilidad. Al encontrarse en un lugar húmedo, resbala con facilidad.

Pero cuanto más fácil y rápidamente se mueve ella, tanto más firme has de estar tú para controlar sus movimientos.
Llegarás a domarla si la vigilas y la vigilarás si vives en el temor, si meditas seriamente que eres cristiano.
Consigues domar una fiera y dices que no puedes contener tu lengua; domas al león y eres incapaz de moderar una conversación; eres un domador de fieras y no sabes domarte a ti mismo.
Pídele a Dios que te ayude diciéndole: Señor, tú eres mi refugio; a ti me acojo y me irá bien contigo, pues de mí mismo solo puedo prometerme el mal.
Refrena tu lengua, porque el que es locuaz no tendrá estabilidad en la tierra.

El hombre hablador ama la mentira. ¿Cuál es su gusto sino hablar constantemente? Con tal de hablar, lo demás no le importa.
Cuanto menos medita en sus propios pecados tanto más curiosea las faltas de los demás. Las busca no para corregirlas, sino para murmurar. La lengua del hablador destila veneno mortal, más nocivo que el de las serpientes; pues si este puede matar el cuerpo, aquel mata el alma. Porque escrito está: la boca mentirosa da muerte al alma”.
Al despedirme de mi amigo “El Filósofo de la Encalada”, pensé en lo necesario que es para todos los seres humanos recibir una palabra de aliento, una palabra de esperanza y en cuánto daño podemos hacer al herir la dignidad de los seres humanos.

Una palabra que sana o una palabra que mata. En ti está escoger el camino.
Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!
 

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