Baladas y Reflexiones

¡Los problemas pasan, no te ahogues en ellos!

2016-05-20 19:27:25
¡Los problemas pasan, no te ahogues en ellos!
(Foto:Istock.com)

¡Hola!… El rey estaba feliz porque unos amigos que conoció en uno de sus viajes, le hicieron un magnifico presente: una piedra preciosa. Ni bien llegó a su palacio, después del viaje, llamó inmediatamente a su orfebre, le enseñó el regalo que le habían hecho y le pidió que le hiciese un inmenso anillo de oro para colocar su piedra preciosa. Cuando el anillo estuvo terminado el orfebre le pidió permiso para colocar la piedra preciosa, pero el rey le dijo: Antes quiero reunirme con los sabios de mi reino y pedirles que me resuman en una frase el secreto de la vida. De esta manera, si en algún momento tuviese la necesidad de verlo por alguna situación que pudiera estar atravesando, quisiera que al leerlo me levante el ánimo y evite que entre en una preocupante depresión. Convocó a los sabios y les dio un mes de plazo para realizar esta tarea. Al mes, fueron reunidos de nuevo y el primero dijo: Majestad, he revisado cientos de libros y no sería capaz de resumir en una sola frase lo que usted me ha pedido. El siguiente le dijo: Majestad, soy un científico y he analizado muchas propuestas, pero ninguna responde a lo que usted me ha pedido. Continuaron varios sabios, pero ninguno pudo satisfacer al rey en su pedido. El rey, decepcionado, preguntó quién era la persona más longeva de su reino. Le dijeron que había una señora que vivía sola en una humilde cabaña en el campo. Ella había ocupado puestos de responsabilidad en el reino y al retirarse, se fue al campo a vivir como una ermitaña. El rey pidió que se la trajeran y cuando estuvo ante él, le planteó lo mismo que a los sabios. La señora le dijo: Majestad, tengo la frase. La escribió en un papel pequeñísimo, lo dobló cuidadosamente y se lo dio. El rey llamó al orfebre y le pidió que colocara el papelito en la base del anillo y que pusiera la piedra preciosa encima.

Pasaron los años y el rey se vio envuelto en una guerra que lo obligó a huir de su reino. Solo y abandonado en el exilio, tuvo una gran depresión. Había conservado el anillo y era momento de ver qué había escrito hacía años esa sabia mujer. Retiró la piedra del anillo, desdobló el papelito y leyó: TAMBIÉN ESTO PASARÁ. Continuaremos el próximo domingo.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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