Baladas y Reflexiones

Maravilloso Perú.

2013-09-07 10:54:25
Maravilloso Perú.

Hola… En esta oportunidad, quiero narrarles una historia del periodista español Luis Artigue, “Premio Nacional Planeta de Poesía” y a quien le acaban de otorgar el premio “Miguel Delibes de Narrativa”.

Este periodista vino hace unos meses a visitar el Perú y cuando regresó a su ciudad natal, publicó este artículo en el diario más leído de la Provincia de León.
 “…en lo alto de una montaña en el Perú- no es sólo un viaje sino también y sobre todo una forma de viajar. Llegar y descubrir de pronto, tras la exigente ascensión, esa ciudad fantasma habitada ya sólo por animales casi míticos como la alpaca y la vicuña. Llegar y sentarse estratégicamente en una piedra para leer a Neruda. Sí, llegar como para entender que la belleza, y acaso la poesía, es una vista aérea.

Allí, en el Machu Picchu, mirando el mundo desde una ventana del templo del Sol, supe que viajar tiene algo que ver con descubrir la extraña y fascinante relación entre el paisaje y la geografía humana. Y, por un instante, quise poder volar. Quise ser un cóndor andino protestando contra la geopolítica con naturalidad. Quise tener por Dios a una montaña y saber sobrellevar la adversidad con alegría. Lugar bello y expuesto. Machu Picchu… Lugar fascinante, filosófico, lírico, casi místico como toda ciudad sin tejados.

Y es que existe una energía primigenia, sutil, telúrica que brota libremente de la tierra en ciertos lugares mágicos como éste. Los animales lo saben allí van a morir los elefantes decía José Donoso en una novela estupenda pero eso no son capaces de percibirlo los turistas. Por eso viajar, más que turistear, tiene que ver con eso, con rebasar fronteras mentales, con ser otro, con volverse pájaro y volar “libre en brazos del aire”, escribió Luis Cernuda… Viajar es también encontrar un lugar donde sintonizar el cuerpo con el alma, y por eso, sí, el buen viajero es aquel que ya ha aprendido a quedarse.

Dentro de los viajes que bien pueden marcar una cruz en cualquier existencia sensible, está Machu Picchu más por lo invisible que hay allí, que por lo evidente. Qué buena cuenta del poder, del tiempo y del éxito da asomarse a las ruinas de un imperio. Qué buen modo de aprender humildad es el paisaje. Qué buen modo de aprender.

Si en Lima pude comprender que las ciudades pobres carecen del mal gusto de las metrópolis occidentales acaso porque el mal gusto es algo que hay que poder permitirse; si en Cuzco supe que prefiero descubrir a conquistar…” (Continuará este relato)

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

 

 

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