Baladas y Reflexiones

No guardes nada para una ocasión especial.

2013-09-29 17:57:09
No guardes nada para una ocasión especial.

Hola… Hace poco me encontré a nuestro buen amigo “El Filósofo de la Encalada”, sentado en una de las bancas del pasaje central de dicha avenida.
¡Hola! ¿Cómo estás?le dije. Y él me preguntó: ¿Tú disfrutas la vida en plenitud? Creo que no tanto -le respondí aunque intento ser feliz en plenitud.

Me gustaría contarte una historia me dijo: “Un hombre abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levantó un paquete envuelto en papel de seda: Esto –dijo no es un simple paquete; es lencería. Arrojó el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el encaje.

Ella se lo compró la primera vez que fuimos a New York, hace unos ocho o diez años–pensó. Nunca lo usó porque lo estaba guardando para una ocasión especial. Bueno, creo que esta es la ocasión. Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con la otra ropa que iba a llevar a la funeraria. Su esposa acababa de fallecer”.

Volviéndose hacia mí, me dijo: No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial.

Ahora estoy leyendo más y limpiando menos. Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín. Paso más tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo. He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencia para disfrutar, no para sobrevivir. Ya no guardo nada: uso mis copas de cristal todos los días, me pongo mi saco nuevo para ir al supermercado si así lo decido y me da la gana, no guardo mi mejor perfume para fiestas especiales, lo uso cada vez que me provoca hacerlo.

Las frases, “algún día” y “uno de estos días” están desapareciendo de mi vocabulario.

Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora. No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera. Creo que llamaría a sus familiares y amigos cercanos; tal vez, también a algunos antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado.

Esas pequeñas cosas sin hacer, son las que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas. Molesto y triste porque no le dije a mis hermanos e hijos con suficiente frecuencia, cuanto los amo.

Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que agregaría risas y alegría a nuestras vidas.

Y cada mañana agradezco a Dios por este día especial… cada día… cada hora…cada minuto… es especial.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Foto:Gettyimages.com
 

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con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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