Baladas y Reflexiones

Por los caminos del señor...

2016-02-12 15:08:47
Por los caminos del señor...

Hola… Nos situamos en Francia, en los bosques de Caune (cerca de los montes Pirineos). En el año 1779 fue capturado un adolescente en estado salvaje, a quien le pusieron como nombre Víctor de Aveyron. Tras un par de capturas y huidas, finalmente lograron atraparlo y llevarlo a París. Un ministro de estado, al tomar conocimiento del caso se interesó por este adolescente y los especialistas de la época comenzaron a estudiarlo.
Estos son los datos que describen la personalidad de Víctor: “Se mostró salvaje y esquivo, impaciente e inquieto, siempre atento a la posibilidad de escapar nuevamente”.

Estando prácticamente en los años de la Revolución Francesa, este caso provocó todo tipo de conjeturas y expectativas.

En el año 1801, entregaron la custodia del adolescente a Jean Marc Gaspard Itard, un científico que ideó un tratamiento de intervención y reeducación social.
Cito al pie de la letra: “Pese a los esfuerzos de Itard, los tratamientos apenas dieron resultados, el comportamiento del niño era violento y la situación se hizo aún peor cuando Víctor entró de lleno en la pubertad”.
Enseñarle a hablar y que pudiera comportarse de manera civilizada, fue en esa época y para este científico una “batalla perdida”. El estado francés siguió haciéndose cargo de Víctor hasta que falleció en el año 1828.
En la actualidad, atravesamos por un tiempo de mucha confusión y posiblemente los estudios más serios sobre el comportamiento humano nos indican que todos y cada uno de nosotros tenemos un proceso natural de crecimiento personal e intransferible, referido a nuestro cuerpo, a nuestra mente, a nuestros estados emocionales y por supuesto, a nuestra trascendencia, que en nuestro caso es el espacio espiritual.

Nos rodean muchos peligros que acechan opiniones diversas, intereses creados y que muchas veces uno no se da cuenta, pero llegado el momento nuestro comportamiento deja de ser auténtico para convertirse en autómata, diseñado por una sociedad que en el siglo XXI tiene las mismas falencias, o quizás hasta mucho más fuertes y definidas, que aquellas que vivió nuestro amigo Víctor en aquellos bosques de los Pirineos franceses.
El hogar y la escuela son un binomio inseparable e insustituible para la formación integral de un ser humano.

Si al leer estas líneas tienes bajo tu responsabilidad a un niño o a un adolescente, te sugiero que detengas el reloj del tiempo y por un instante reflexiones sobre qué será de tu hijo dentro de veinte años.
Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escucha al Padre Pablo todos los domingos a partir de las 8 de la noche en ‘Baladas y Reflexiones’

Comentarios