Baladas y Reflexiones

¿Qué sucede el día “después”?

2014-11-14 15:21:37
¿Qué sucede el día “después”?

Hola…

Los momentos más llenos de angustia que he podido observar a lo largo de mi vida, se han dado en aquellos instantes en los que la familia se despide de un ser querido. Bien sea cuando se les comunica que su familiar acaba de fallecer o bien en los momentos del velorio, donde sienten que la impotencia es más fuerte que la compostura. Durante el sepelio, también se atraviesa por momentos desgarradores, donde se pone a prueba el temple y la fe.

Pero cómo afrontar el día después. ¿Qué sucede el día “después”? Desde una experiencia cristiana, la muerte que vivimos de un ser querido podemos responderla desde las palabras de Cristo y de San Agustín.

De la boca y del corazón de Jesús salieron estas palabras claves para el día “después”: “Yo soy la resurrección y la vida, quien cree en mí, no morirá para siempre”.

Un personaje que la historia de la Iglesia valora infinitamente es San Agustín, quien nos conduce a una bella reflexión: “La muerte no es nada, solo he pasado a la habitación de al lado. Yo soy yo, vosotros sois vosotros. Lo que somos unos, para los otros seguimos siéndolo. Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente, no toméis un aire solemne y triste. Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.

Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra. La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista? Os espero; no estoy lejos, solo al otro lado del camino”.

Siguiendo con San Agustín, recordamos con firmeza y con esperanza esta frase que se mantiene viva hasta hoy: “Una lágrima se evapora, una flor sobre mi tumba se marchita, mas una oración por mi alma, la recoge Dios. No lloréis amados míos, voy a unirme con Dios y os espero en el cielo”.
Lo importante de estas palabras, es que fácilmente podemos encontrarlas grabadas en nuestros corazones, simplemente necesitamos escucharlas de alguien como Cristo y complementadas por San Agustín.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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