Baladas y Reflexiones

Reconoce y valora tu vida

2015-04-14 20:52:15
Reconoce y valora tu vida

Hola… El regalo que Dios me dio al nacer fueron mis padres y mi familia, pero considero de incalculable valor el haber nacido en un pequeño pueblito en el campo, a orillas de un río y rodeado de montañas que con los rigores del invierno, con sus nevadas ofrecían un bellísimo paisaje, acompañado de la tranquilidad de saber que con el deshielo, los ríos traerían el agua suficiente para regar los campos. En los veranos, las amplias arboledas purificaban el aire apenas contaminado, haciendo de la naturaleza un auténtico libro abierto con el que se puede conocer los secretos de la vida.

Al vivir en el campo, como te podrás imaginar, teníamos toda clase de animales domésticos en la casa. Hoy quisiera hablarte de las gallinas, que me dejaron asombrado cuando un amigo que me lleva más de sesenta años me habló de ellas y su vida. Me contó que tanto las que están en libertad como las que viven en el gallinero o en el corral, al picotear los granos que han encontrado levantan las plumas de la cola como señal de aviso, para que las otras gallinas sepan que en ese lugar hay comida. De esta manera, las que tienen hambre se suman rápidamente a las afortunadas y reciben también su parte. Y aunque siempre existe un orden jerárquico entre los animales, en el caso que un animal de rango inferior haya encontrado el alimento, tiene todo el derecho a comérselo. Como se puede ver, la ley favorece al más débil. En el grupo impera la cooperación orientada hacia el provecho común.

Cuando una gallina se retira para poner un huevo, labor que demanda bastante tiempo, el resto del grupo sigue picoteando. Una vez que ha terminado, cacarea con fuerza pidiendo auxilio y tratando de volver a unirse, como una gallina perdida que no sabe dónde está su grupo.

Al oír ese cacarear, el gallo abandona su harén y hecho “todo un caballero” se lanza valientemente a la misión de salvar a la ponedora para ayudarla a volver junto a las otras. El gallo sirve a su familia como centinela y cornetín de alarma, a la vez que les busca los lugares más adecuados para esconderse, alimentarse y dormir. Con su canto engaña al enemigo para atraerlo hacia él y así alejarlo de sus hembras y de sus polluelos.

Poco me queda de esta historia real de la naturaleza para decirte que no somos nosotros los que inventamos la vida, lo importante es reconocerla y valorarla.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Fuente:assets.zocalo.com.mx

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