Baladas y Reflexiones

Reflexión: ¿Cómo superar la pérdida de un ser querido?

2016-06-24 19:27:52
Reflexión: ¿Cómo superar la pérdida de un ser querido?
(Foto:Istock.com)

¡Hola!… En esta oportunidad quisiera conversar contigo en el alma de quien sufre la pérdida de un ser querido. Y digo “conversar en el alma”, porque solo ahí pueden entenderse estas palabras. El 12 de abril de 1990, fui a una Iglesia a celebrar la Misa de Mes de un amigo que falleció en un trágico accidente. Su esposa me contó lo importante que había sido la oración durante ese mes de significativa ausencia. También me dijo que alguien le había hecho llegar unas palabras que le reconfortaron muchísimo y que las había escrito en una hojita que iba a entregar al final de la Misa. Tengo en mi poder dicha hoja y pongo a tu disposición el texto que contiene para que lo utilices cuando lo consideres conveniente.

Dice así: “La muerte no significa nada. Tan solo me escabullí a un cuarto continuo. Yo soy yo y tú eres tú, seguimos siendo lo que fuimos, el uno para el otro.

Llámame familiarmente por mi nombre. Háblame del modo sencillo como siempre lo hacías, no uses tonos diferentes, ni pongas aires forzados de solemnidad o de tristeza.

Ríete, como cuando solíamos reírnos de nuestras pequeñas bromas.
Diviértete, sonríe, piensa en mí, reza por mí. Haz que mi nombre siga siendo la palabra familiar que siempre fue, y que sea pronunciado a menudo, sin ningún esfuerzo, sin sombra de pena alguna. La vida encierra lo que siempre tuvo, es la misma de antes, de ahora y de siempre, y hay que seguirla viviendo.

¿Qué es la muerte, sino un pequeño accidente? ¿Se me tiene que olvidar solo porque estoy ausente?

Yo te estaré esperando sin tiempo definido, en algún lugar, a la vuelta de la esquina…
Todo está bien”.

Hasta aquí te he relatado el escrito de mi amigo o, mejor dicho, lo que él siempre compartió con su esposa e hijos, el hecho de vivir la experiencia de dolor, de ausencia, pero por encima de todo, de fe en la resurrección y de esperanza en el encuentro final, cuando Dios nos llame a todos nosotros. Espero que al recibir la presente, si de alguna manera te sientes identificado con lo que has leído, no tengas problema en hacérselo llegar a aquellas personas que, sabes muy bien, están pasando por una situación difícil al no poder asumir correctamente la ausencia de un ser querido.

Quien esto escribe manifiesta gratitud profunda a quienes eleven una oración por el eterno descanso de mi madre.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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