Baladas y Reflexiones

Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro

2016-04-29 18:12:33
Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro
(Foto:istockphoto.com)

Hola… El martes de la semana pasada, entré en el oratorio de una Iglesia del distrito de Miraflores, hice mis oraciones ante Jesús y al retirarme, vi en la banca anterior a donde yo estaba una hojita. La tomé en mis manos y cuán grande fue mi sorpresa al ver que la hoja en cuestión, que alguien se había dado la molestia de fotocopiar y luego llevar al oratorio, se trataba de un artículo que publicamos en el diario Expreso a mediados de los noventa, hace más de veinte años. En él comentaba que me había encontrado un texto sumamente interesante y que al publicarlo esperaba que mis lectores se sintieran felices, puesto que ayudaba a mantener una conversación fluida con Jesús Resucitado. No conozco quién es el autor de este texto, pero desde ya mi gratitud y la de los que han logrado tener un fluido diálogo con Jesús, apoyados en este texto.

¡Cómo es la vida! Este texto llegó a mis manos, lo publicamos en Expreso y alguien lo llevó y lo dejó en el oratorio al que fui a orar.

Y dice así: ¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma: Jesús, yo en Ti confío.

Evita las preocupaciones, angustias y los pensamientos sobre lo que puede suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: Jesús, yo confío en Ti. Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices: Yo confío en Ti, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure pero le dice el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE AMO. Si crees que las cosas empeorarán o se complicarán a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía solo en mí.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Comentarios