Baladas y Reflexiones

Ser protagonistas de nuestra propia vida...

2016-04-22 14:46:56
Ser protagonistas de nuestra propia vida...

Hola… Tenía 33 años y mirando hacia atrás prácticamente era un hombre que se había “hecho a sí mismo”. Cuando era niño, tenía una imagen desdibujada de su padre por ser un hombre que había hecho sufrir mucho a su madre con sus actitudes y sus actos. De su madre, tenía la imagen de una mujer piadosa, con una increíble capacidad de aguante personal ante las difíciles situaciones que tuvo que vivir en el hogar, principalmente por culpa de su esposo. También recordaba a la familia vecina, quien tuvo atenciones maravillosas con él, ya que su familia no contaba con recursos económicos. Su vecino era un próspero comerciante y le pagó sus estudios hasta lograr doctorarse como abogado. De ahí en adelante, casi todo había sido luz, color, éxito y logros imposibles de soñar cuando era niño, pero a estas alturas de su vida (33 años) tenía todo a sus pies. Sin embargo, su corazón estaba herido y esa “piedrita en el zapato” no le dejaba caminar tranquilo por la senda de la felicidad. Pero un día, a los 33 años, mirando hacia atrás y con mucho esfuerzo le dijo “adiós” a ese camino, para enrumbarse por el camino que recorrió el resto de su vida y que dejó trazado, para que mil seiscientos años después millones de personas también lo sigamos transitando, sin perder de vista lo que aprendimos: Ser protagonistas de nuestra propia vida.

Te cuento todo esto porque un día como hoy, domingo 24 de abril, Agustín fue bautizado en la ciudad de Milán y a partir de allí con mucho sacrificio, pero con una decisión inquebrantable, supo dejar las cosas del mundo para abrazar en plenitud las cosas de Dios.
La liturgia de la Iglesia recuerda las conversiones de San Agustín y de San Pablo, cada una en su época pero ambas con un denominador común: Transformarse en Cristo.

En palabras del apóstol San Pablo (Gál.2,20): “He sido crucificado con Cristo, y ahora no vivo yo, es Cristo quien vive en mí. Todo lo que vivo en lo humano lo vivo con la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí”.

Te sugiero que a partir de lo leído, indagues sobre la vida de San Agustín y lo que significa en nuestra época, ya que su mundo es el del hombre de siempre, es decir: la inferioridad, la trascendencia y la vida en común, que se traduce en una sana y fluida relación con uno mismo, con Dios y con todos los seres humanos.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo todos los domingos a las 8 de la noche en ‘Baladas y Reflexiones’

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