Baladas y Reflexiones

Solidaridad.

2013-11-17 20:02:00
Solidaridad.

Hola… Un joven ejecutivo quería estrenar el moderno auto que le había costado cerca de $50,000. Salió de la ciudad y enrumbó por una de las autovías que conducía a la playa. El muchacho sentía la emoción de la velocidad, la estabilidad de su moderno auto, el sol radiante de aquel día, la tranquilidad del puesto laboral que ocupaba, por el cual era muy bien remunerado y por supuesto, la buena música que escuchaba a través de su equipo de sonido de última generación. Iba conduciendo absorto cuando de repente sintió un fuerte golpe en la puerta; fue frenando lentamente hasta detener el auto a un lado del camino. Al bajarse, observó lo sucedido y se dio cuenta que alguien había lanzado una piedra a su moderno auto. Miró a su alrededor enfurecido y unos metros atrás, vio a un muchachito que levantaba las manos haciendo señas para que se acercara. El joven caminó hacia el chiquillo, increpándole por haberle lanzado la piedra que había dañado su valiosa y reciente adquisición. El adolescente le dijo: Señor, comprendo su enfado y posiblemente nada justifique lo que acabo de hacer, sin embargo, no encontré otra opción. Salí a caminar con mi hermano paralítico y por un descuido, la silla de ruedas se cayó por esta pendiente. He intentado sacarlo pero no he podido, hice señas en busca de auxilio, pero nadie se detuvo y en mi desesperación lancé una piedra contra el primer auto que pasó, esperando conseguir la ayuda que necesito. El semblante del joven ejecutivo cambió y acompañó al muchacho hasta donde se encontraba su hermano, ayudándole a rescatarlo. Luego, el joven les dijo: Si necesitan algo de mí, yo puedo ayudarles, solo díganmelo. Los hermanos le respondieron: Nada Señor, nos sentimos muy agradecidos por la generosidad que ha mostrado con nosotros y nunca olvidaremos este gesto.

El empresario se dirigió a su auto y nunca arregló la abolladura de la puerta que había sido golpeada en este incidente.

¿Por qué lo hizo? –me preguntarás. ¿Por qué no pintó al menos el lugar donde había golpeado la piedra? Lo hizo por una sola razón, porque de esta manera, cada vez que ingresaba a su auto, esa puerta le recordaba que en el camino de la vida hay muchas personas que necesitan de nuestra ayuda y solidaridad.

Solo te pregunto: ¿Qué detalle hay en tu vida que te recuerde que naciste para la solidaridad?

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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