Baladas y Reflexiones

Un buen café

2016-03-13 12:18:03
Un buen café

Hola… Hoy quería narrarte una linda experiencia que viví el fin de semana pasado. Al terminar de celebrar un matrimonio en Miraflores, un grupo de amigos nos dispusimos a respirar aire puro por uno de los lugares más bellos de la ciudad de Lima, el Malecón de Miraflores. Era de noche y estando el cielo despejado podía verse nítidamente la Cruz del Morro y al otro lado las luces del Callao. El lugar era tan interesante y la conversación con mis amigos tan entretenida, que cuando nos dimos cuenta ya había pasado más de una hora y nos apetecía tomar un café. Alguien del grupo mencionó que por ahí cerca conocía un lugar que nos agradaría a todos. En la carta que nos ofreció el mozo encontré el siguiente texto. No conozco a los hermanos en cuestión, pero fue tan grata la impresión que me llevé de ese lugar que quisiera compartirlo con ustedes: “Buena Vista Café nace de una querencia familiar, una quijotesca aventura entre dos hermanos que aunque distintos en muchos aspectos, compartimos el gusto por tres cosas: somos hinchas del mismo equipo de fútbol, sabemos disfrutar de un buen café y la buena mesa.
Nacimos frente al mar, en el puerto Mollendo, y a pesar de haber vivido toda nuestra adolescencia en Lima, se nos quedó el rumor de las olas porteñas grabado en el alma. Así, llegamos hace muchos años a Miraflores, y aunque el mar que nos vio nacer era mucho más bravo y ronco, encontramos en estos malecones cierta brisa salada y el sonido de la infancia.

Y como la vida debe seguir su curso, Marcelo viajó y se quedó muchos años en Estados Unidos, integrando esa fuerza de peruanos que impulsaron la comida peruana allende de nuestras fronteras, y Eduardo, el menor, se quedó frente al mar, batallando con sus nostalgias. Los calendarios amarillaron y el destino nos dio una cita obligada. Debíamos despedir a nuestro papá, quien se iba junto a Dios. Como se lo habíamos prometido, una vez más nos vimos frente a las furiosas aguas de Mollendo para arrojar sus cenizas al mar que lo vio nacer y arrulló toda su vida. Tal vez su partida nos juntó nuevamente, tal vez el gusto por el café y las sobremesas, tal vez las ganas de salir adelante… pero lo cierto es que así lo hubiera querido papá. Entonces, de vuelta a Miraflores, caminando los malecones que tantas veces recorrimos y el mirador en el que de niños jugábamos a ser grandes, decidimos que queríamos quedarnos, que acá estaba nuestro hogar, frente al mar de Grau y de papá; así nació BUENA VISTA, in memoriam”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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