Baladas y Reflexiones

¡Una historia para meditar!

2016-07-08 20:07:22
¡Una historia para meditar!
(Foto:Istock.com)

Hola… En esta oportunidad quiero contarte una anécdota que le sucedió a un famoso escritor, sacerdote jesuita, el Padre Carlos Vallés. No tengo muy claro si le sucedió a él o si se lo contaron, pero pongámosle como protagonista. Carlos cuenta que un día tenía que viajar en avión desde Los Ángeles hacia Nueva York. Como iba a permanecer varias horas en el avión, al llegar al aeropuerto lo primero que hizo fue buscar una librería para comprar una novela voluminosa, una mezcla de acción y suspenso, con un relato cautivador. Encontró un título muy sugerente: ¿Quién mató a la condesa?

Salió de la librería, fue al counter para realizar los trámites necesarios y se dirigió a la sala de espera para tomar el avión. Carlos, como lo hace mucha gente, suele poner su nombre, su dirección y su teléfono en los libros que compra. Comenzó a leer la novela y cuando estaba en los primeros capítulos, llamaron a los pasajeros para abordar la nave. Al llegar a su asiento, acomodó su maletín, esperó el despegue y en la tranquilidad de los cielos de Norteamérica, rumbo a Nueva York, siguió leyendo su novela. Zambullido en la apasionante lectura de la novela, se sucedieron las horas y llegando a Nueva York, el piloto anunció que aterrizarían en breves minutos en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Nuestro buen amigo, no había terminado de leer su novela, le faltaban varios capítulos y por supuesto, aún no se había descubierto al asesino de la condesa. Para no llevarse el libro completo, arrancó las hojas que le faltaba leer, las guardó en su maletín y colocó el resto del libro en el bolsillo del asiento delantero. Llegó a su casa y terminó de leer la novela.

Pero al día siguiente sucedió algo increíble, sonó el teléfono y al contestar se escuchó la voz de una señora: “El señor Carlos Vallés, por favor. Soy yo -le respondió. ¿La conozco? No señor, pero he tomado un vuelo de Nueva York a Los Ángeles y me encontré en el asiento un libro titulado: ¿Quién mató a la condesa? Como en el libro estaba su nombre y su teléfono, me atreví a llamarle para ver si usted sabe quién mató a la condesa, porque faltan las hojas finales”.

Dejamos aquí la anécdota y me comprometo a continuarla el próximo domingo.
Antes quiero dejarte con esta frase en homenaje a mi madre “LO QUE SEMBRASTE EN ESTA TIERRA, CUÍDALO DESDE EL CIELO”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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