Baladas y Reflexiones

¡Valoremos la grandeza del corazón de una madre!

2016-05-06 19:52:23
¡Valoremos la grandeza del corazón de una madre!
(Foto:Istock.com)

Hola… Sean estas primeras palabras en el marco del “Día de la Madre”, de profunda gratitud y bendición.

Quiero contarte una anécdota que puede resultar poco significativa para esta fecha, pero que nos servirá para construir un compromiso con el que cada uno de nosotros honraremos verdaderamente a nuestra progenitora, si somos capaces de dejar huella en este mundo.

Un inmenso toro de más de quinientos kilos se encontraba pastando en el campo y una tremenda cornamenta adornaba su cabeza. Estaba alimentándose tranquilamente, cuando un mosquito sobrevoló sobre él y se posó en uno de sus cuernos. Pasaron más de dos horas y el mosquito, dirigiéndose al toro le dice: Señor toro, llevo más de dos horas apostado en uno de sus cuernos y ya me voy. A lo que el toro le responde: Mi querido mosquito, ni cuenta me di cuando llegaste, ni te voy a extrañar cuando te vayas.

Cuando me contaron esta anécdota, me quedé pensando en que la experiencia del mosquito posiblemente se repita tristemente en muchos de nosotros, porque llegamos a este mundo y el día que partimos, nadie se da cuenta. Sin embargo, cómo cambiaría la historia si cada uno de nosotros valorásemos lo que significamos, no solo durante nueve meses, más aún cuando por muchos años pudimos ser la esperanza frustrada de alguien que nos soñó día y noche, hasta que un día la intuición femenina de esa mujer le hizo saber que su sueño aparentemente irrealizable comenzaba a moverse dentro de ella… y ese eras tú: SU HIJO.

Puede que la vida algún día te lleve a vivir experiencias lejanas, pero puedes estar seguro de algo antes de partir, siempre habrá un corazón lacerado por el dolor de tu ausencia y podrás escuchar el grito que el viento llevará donde tú estés diciendo: HIJO MÍO, TE ESTOY ESPERANDO.

Comenzamos con una anécdota y queriendo llegar a sus corazones con mi experiencia personal, que seguramente es la historia de muchos de ustedes, valoraremos la grandeza del corazón de una madre que siendo infinito en su amor, siempre será un milagro de Dios el que pueda entrar en el cuerpo diminuto de una mujer… pero siempre está ahí.

Por eso, desde aquí un inmenso abrazo a todas las mamis del mundo y por qué no, una bendición para todos los papis que “algo tuvieron que ver en la maternidad”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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