Baladas y Reflexiones

Yo te voy a cuidar...

2016-01-22 19:50:26
Yo te voy a cuidar...

Hola… Analizando la historia de la humanidad, he llegado a la conclusión que en los últimos cincuenta años, los descubrimientos que se han sucedido marcan un hito en su historia por ser cada uno de ellos de una enorme importancia para la vida de las personas. Sin embargo, me atrevería a decir que los humanos hemos aprendido poco en nuestras relaciones interpersonales, si lo más importante que nos mueve hacia el otro son nuestros intereses y no nuestra gratitud.
En el baúl de mis recuerdos hay una fecha, 28 de octubre de 1979, primer día de la semana y marcando el reloj las once de la mañana. Llegaba a mi primer destino como sacerdote en el colegio San Agustín. Me recibió el padre Baldomero Macía Fernández quien rondaba los 60 años y para mí, que apenas tenía 23 años, era ya una persona mayor. Me contó que había recibido una carta de un hermano suyo, con quien años atrás había compartido la docencia en el San Agustín. El sacerdote se llamaba Moisés María Campelo. El Padre Macía me dijo: “A pedido de mi compañero yo te voy a cuidar”. Han pasado 37 años y el martes de esta semana le dimos cristiana sepultura, quien próximo a cumplir los 94 años de edad y 77 años de vida religiosa fue definido por su Eminencia el Señor Cardenal como “un sacerdote bueno y fiel”.

No cabe duda de que a lo largo de la vida, sobre todo cuando nos gusta descubrir nuevos espacios y somos de alguna manera “Quijotes de la humanidad”, nunca debiéramos de olvidar que muchas de nuestras acciones se moverán por intereses personales o del grupo, pero habrá momentos, que han de ser los imborrables, en que nuestra historia personal solamente alcanzará la cima si transitamos el camino de la gratitud.

Al escribir estas líneas, siendo una historia personal lo que en ellas te cuento, puedo decirte que al haber conocido a este “sacerdote bueno y fiel”, me siento orgulloso de mi vocación sacerdotal y agustiniana.

Los agustinos del Perú y la Provincia “Nuestra Señora de Gracia”, elevamos una oración al Señor Misericordioso para quien nos ha llevado a la eternidad en su corazón, que a través de él seamos bendecidos, protegidos y fortalecidos en nuestro caminar como pastores de la Comunidad Eclesial que Jesús nos encomendara.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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