Madre, Amiga, Mujer

Decidir y ser constantes

2015-09-22 08:29:24
Decidir y ser constantes


En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón. Un niño tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros. Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital. En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo. Pero el valiente niño decidió que sobreviviría.

De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió. Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Le decía el médico a la madre que su hijo estaba condenado a ser inválido toda la vida, Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido. Caminaría.

Finalmente, le dieron de alta. Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada. No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca. Cuando no estaba en la cama, estaba en una silla de ruedas. Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco. Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas. Llegó hasta el cerco que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar, decidido a caminar.

Empezó a hacer lo mismo todos los días, Nada quería más que darle vida a esas dos piernas. Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.

Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista. Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más veloz el mundo!

(Fuente:taringa.net)
(Foto:istockphoto.com)

 

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