Baladas y Reflexiones

Días de fiestas, gracia y bendición

2017-08-31 15:37:15
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Días de fiestas, gracia y bendición
Escúchalo todos los domingos a las 8 de la noche en 'Baladas y Reflexiones' (Foto:istockphoto.com)


Hola… El domingo, el lunes y el miércoles fueron tres días en los cuales la Iglesia nos propone recordar a tres grandes santos tan cercanos y al mismo tiempo tan necesarios en nuestra vida diaria.

No nos extenderemos en los datos biográficos puesto que cada uno de ellos nos llevaría no solo una columna, sino prácticamente todo el periódico.

Olvidaba mencionar que el domingo celebramos a Santa Mónica, esposa de Patricio y madre de San Agustín. El lunes recordamos la figura maravillosa del más Santo de los Sabios y del más Sabio de los Santos, San Agustín. Y el miércoles recordamos a nuestra limeña por excelencia, Santa Rosa Patrona del Perú, de las Américas y de las Filipinas.

Si bien en los tres su manifestación de Jesús es distinta, los tres convergen en un solo concepto, amaron profundamente a Dios y desde Dios amaron profundamente al ser humano.

Mónica vivió un infierno con su esposo Patricio, hasta tal punto que su hijo Agustín le decía que la vida no era para sufrir de esa manera, que se fuera a vivir con él y que lo “echara” de la casa de una vez por todas. Mónica simplemente sonreía,  ella siempre supo que lo más valioso que tenemos los seres humanos es el corazón y a lo largo de la vida buscó que el corazón de Patricio cambiase radicalmente y lo consiguió, logrando que muriese convertido a Jesús y agradeciéndole a su esposa Mónica el no haberle abandonado. Desde ese momento, Mónica fue donde su hijo para buscar la conversión de su corazón. Cuando Agustín tenía 33 años, aquel hijo de “tantas lágrimas” como lo enunciara San Ambrosio, encontró en su corazón la auténtica razón de su vida. Dejó todo para convertirse al cristianismo, fundó grupos de oración y vivencia profunda del evangelio. Más tarde fue consagrado Obispo de Hipona, defendió la fe de los ataques más certeros y 1600 años después, como riqueza de la Iglesia, estamos los Agustinos.

Santa Rosa de Lima no fue santa únicamente porque tuviese privaciones en su vida que ayudaron en su camino a la santidad, ella llegó desde su corazón a ser solidaria en Cristo Jesús con los más necesitados y al igual que San Martín de Porres hoy el mundo entero valora en ellos su grandeza de vida.

Por ello a los Agustinos y Dominicos en estos días de fiestas, gracia y bendición.

“Dios creó el mundo y se lo alquilo a los valientes…”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo todos los domingos a las 8 de la noche en 'Baladas y Reflexiones'

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