Baladas y Reflexiones

El inquilino del jardín - Parte 2

2017-07-04 16:18:22
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El inquilino del jardín - Parte 2
Escúchalo todos los domingos a las 8 de la noche en 'Baladas y Reflexiones' (Foto:istockphoto.com)


Hola…Hace algunas semanas te conté la historia de un amigo que hizo un bello jardín en su casa y que al encontrar en él un sapito horrible, decidió llevárselo lejos. El jardín entristeció, las rosas se marchitaron y una plaga destruyó varias flores. Una amiga que llegó de visita hizo un análisis de la realidad y llegó a la siguiente conclusión: Tomaste una mala decisión al sacar al sapito de este lugar, ya que él se encargaba de cuidar tus plantas alejando todo insecto perjudicial. Al desaparecer el sapo, las plagas inundaron el jardín, destruyéndolo.

Retomando la confesión de mi amiga sobre su problema familiar, ella confiaba en que todo marchaba bien hasta que surgió el problema que sirvió como voz de alerta para darse cuenta de que las cosas no podían continuar como iban porque les estaba llevando a la destrucción.

A veces le pedimos al Señor que haga desaparecer de nuestras vidas, al igual que el sapito, aquellas situaciones horrorosas sin darnos cuenta que ellas pueden hacernos despertar de nuestro letargo de vida.

Con esto no quiero decir que los problemas sean bienvenidos, pero sí tengo claro que en la vida no sobra nada y que lo importante es aprender a solucionar aquello que puede parecer un inconveniente y que a la larga resultará un gran acierto.

No se trata de pedirle soluciones a la vida, lo maravilloso es que cada uno de nosotros sea fuente de solución para sí mismo y para los demás.

En más de una oportunidad personas que vivieron una enfermedad casi mortal, un accidente terrible o una profunda decepción amorosa, resultaron fortalecidas de tal manera que al analizar su pasado se les viene a la mente la siguiente pregunta: ¿Qué hubiera sido de mi vida si no hubiera superado aquella crisis? Es muy posible que la “plaga” hubiera destrozado el jardín de mi vida.

Y esto no se trata de una simple teoría, porque al igual que todo proceso de curación, como cuando tenemos una herida y el doctor o la enfermera están curándola, posiblemente nos hagan ‘saltar hasta el techo por el dolor’ pero una vez pasado el proceso de curación sentimos que todo mereció la pena.

Aunque parezca extraño, si no somos capaces de asumir el dolor en nuestras vidas es muy posible que nunca logremos ser felices.

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Escúchalo todos los domingos a las 8 de la noche en 'Baladas y Reflexiones'

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