Baladas y Reflexiones

El Monasterio de la Encarnación...

2015-03-06 16:09:51
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El Monasterio de la Encarnación...

Hola… En plena avenida Brasil, en la cuadra diecisiete, cerca de la avenida Bolívar hay un monasterio religioso que quizás muchos de ustedes al pasar por ese lugar, se hayan preguntado qué hay adentro y qué régimen de vida mantienen quienes lo habitan.

Hace una semana, tuve la oportunidad de conversar con dos religiosas que pertenecen a la Comunidad Agustina, quienes regentan dicho monasterio.

En nuestra conversación, me dijeron que la esencia de su ser y estar en el monasterio significa una vida de contemplación, vale decir: oraciones, rezos y sacramentos, que distribuidos a lo largo de las veinticuatro horas del día enriquecen su alma en una mayor interrelación con el Señor. A la vez se preparan filosófica y teológicamente para acompañar espiritualmente a quienes por falta de tiempo y a veces de interés, necesitan un acompañamiento espiritual para poder encontrar en Dios una respuesta que pueda sanar sus heridas.

Esta experiencia para mí es nueva y hasta donde yo sé, es la primera vez que hay un convento en Lima que guarde estas características. Lo importante es que cualquiera de nosotros puede acercarse en las horas en que las religiosas viven su liturgia en la mañana o en la tarde, para acompañarlas y sentir la grandeza de Dios en el recogimiento de un monasterio.

Además, las religiosas de este monasterio se preparan teológicamente para ir a los lugares que se les solicite para hablar desde la teoría de los libros y desde su contemplación mística de aquello que reciben como fruto directo de Dios.

La espiritualidad que viven, emana del Evangelio en el marco de nuestra Iglesia, con una característica particular: La Agustiniana, que es un camino de interioridad que nos lleva a la Trascendencia. Con ambos elementos, un agustino rompe la barrera del yo para inmiscuirse en el campo del otro, siempre bañado de la amistad. Es por ello que la riqueza que este Monasterio de la Encarnación puede aportarnos, en una ciudad como Lima; congestionada por el tráfico, el ruido, el griterío y demás problemas… Es saber que existe un espacio en donde hay personas que viven una contemplación con Dios y que la pueden compartir con quienes nos acerquemos a ellas, es verdaderamente un maravilloso regalo del cielo.

Me gustaría lograr crear en ti, al leer estas líneas, un mínimo de curiosidad que te motive a acercarte al Monasterio de la Encarnación, en el número 1780 de la avenida Brasil.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

 

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m

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