Baladas y Reflexiones

El pez por la boca muere

2019-08-09 16:06:52
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El pez por la boca muere

Hola… En aquel lago vivían muchos animales entre los cuales se habían entablado lindas relaciones de amistad. Los gansos sostenían una relación muy cariñosa con una ranita saltarina y cantarina, quien era la alegría del lago. Se conocían muchos años atrás, pero terminado el verano de este año, los gansos dijeron a la ranita que les daba mucha pena tener que despedirse de ella, porque se estaban yendo a otro lugar bastante lejano, en donde las temperaturas son más favorables que en el lugar donde estaban.


    No solo la ranita, sino también los gansos se pusieron muy tristes y comenzaron a pensar qué solución dar al problema, o sea cómo podía acompañarles la ranita al nuevo país a donde iban.


    -Aprende a volar como nosotros, dijeron los gansos. La ranita lo intentó, pero fue en vano. -Puedes ponerte encima mío y te llevo, le dijo un ganso. Probaron, pero parecía imposible la misión. La ranita le dijo: -Tengo una idea; recojamos un palo, y cada uno de ustedes se agarra de un lado, yo en medio y con mi boca me sujeto fuertemente. -Es una gran idea, intentemos, dijeron los dos gansos. Y todo resultó magnífico. A los pocos días partieron al lugar lejano, un ganso cogía un trozo del palo a la derecha y el otro por la izquierda, y en medio la ranita se adhirió -con su boca- al palo fuertemente. Iniciado el vuelo, aquello era fantástico. Nunca la ranita había subido a una altura desde la cual podía divisar un mundo diferente al que ella conocía. Pasaron varios pueblos y, por supuesto, la gente se asombraba de lo que veía, incluso en algún pueblo aplaudían la hazaña de la ranita y de los gansos. Pero sucedió algo increíble… En ese trayecto, la muchedumbre había sido comunicada de que mirasen al cielo, porque verían volar a dos gansos y a una rana, por lo que todos los habitantes estaban esperando tan grande acontecimiento. Al momento de cruzar un pueblo, les aplaudieron, vitorearon y a uno de los campesinos se le ocurrió la idea de preguntar a los gansos y a la ranita: -¿Quién de ustedes tuvo esta fantástica idea? La ranita, en su orgullo personal, dijo: -La idea fue mía.


Para hablar hay que abrir la boca y cuando lo hizo, no hubo forma de sostenerse en el palo, por lo que para la ranita allí terminó el viaje.


    Muchas veces en la vida hay que saber guardar silencio; y como dice el dicho: “El pez por la boca muere”.
“Si usted quiere que todos estén contentos, no sea un líder, venda helados”
    Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!
    Contáctanos en facebook: Agustinos Perú / Padre Pablo / Pablo Larrán García

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