Baladas y Reflexiones

La carta...

2015-01-26 16:02:30
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La carta...


Hola… La semana pasada celebraba un matrimonio en la Parroquia Virgen del Pilar en San Isidro y como siempre no puedo irme sin saludar a mi amigo el Padre Clemente Sobrado. Nos encontramos en la sacristía antes de iniciar el Sacramento del Matrimonio y le pregunté si tenía a mano una carta que él había escrito al Apóstol San Pablo en el día de su Conversión. Sí la tengo me dijo, ¿Quieres que te la dé? Por supuesto Clemente y no solo eso, sino que quiero publicarla en Ritmo Romántica–le respondí.

Por la extensión de la carta y respetando fielmente su contenido, aunque a decir verdad he cortado algunas frases a razón del espacio, comparto contigo el contenido de ella a continuación.

“Hola Pablo: En el día de tu conversión, no quiero olvidarme de ti, ni pienses que voy a pasar por alto este día. Sé que fue importante para ti y no deja de serlo para nosotros.
Te creías dueño del mundo, dueño de la verdad, dueño de la ley. Pero te metiste con alguien que te pudo. Cuando pediste cartas para Damasco, no sabías en que lío te metías.
Eras un buen israelita y un buen fariseo. De eso no hay duda. Pero, hermano, eras muy mal jinete. A propósito, ¿Qué pasó con tu caballo? ¿Quién se quedó con él? Porque, a partir de entonces nunca más te hemos visto a caballo.
Perseguías a los discípulos y te encontraste con el Maestro. Perseguías a sus seguidores y te atraparon a ti en el camino. En un instante, descubriste lo más maravilloso de tu vida. Descubriste que el que tú creíste muerto estaba vivo. Descubriste que Jesús estaba en cada uno que tú perseguías.
Y volviste a enamorarte, pero esta vez, no de la ley, sino de aquel mismo por el que sentías tanta rabia y por el que ahora estabas dispuesto a todo, incluso a dar tu propia vida.
Tú eres el mejor ejemplo de lo que la gracia puede hacer en el corazón humano.
Antes tu mundo era pequeño. Ahora tu mundo es enorme. Antes, en tu corazón, solo cabían los tuyos los de tu raza. Ahora tu corazón se ha agrandado tanto, que a todos los ves como hermanos. Antes vivías esclavo de la ley. Ahora vives libre en la libertad del amor. Antes tú, el Saulo orgulloso de ti mismo, ahora ya no eres tú mismo. “Ya no soy yo sino es Cristo que vive en mí”
Bueno, Pablo, no te voy a pedir que me regales tu caballo. Pero sí te pido que también yo caiga del mío, me quede, como tú ciego. Pero para que pueda ver lo que tú viste cuando se volvieron abrir tus ojos”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

MIRA EL VIDEO QUE TE DEJÓ EL PADRE PABLO

 

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

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