Baladas y Reflexiones

Una ciudad inalcanzable...

2014-10-03 15:50:15
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Una ciudad inalcanzable...

Hola… Uno de los más bellos lugares que recuerdo se llama Meteora, ubicada en la región montañosa central de Grecia. Hace muchísimos años los monjes ortodoxos eran perseguidos y no podían alcanzar la tranquilidad en sus monasterios. Buscando soluciones a este problema, encontraron una que hoy en día nos hace “echar mano” de nuestra capacidad de asombro, a quienes se nos regala la posibilidad de llegar hasta este lugar, donde el espectáculo es único e incomparable.

Cada país tiene colores que lo identifican, los de Grecia son el azul y el blanco. El azul de su mar y de su cielo y el blanco de la limpieza del aire que se respira. Meteora, situada en la zona montañosa de la Grecia continental, no tiene mar pero sí un cielo azul intenso y un aire puro, que conforman el marco ideal para contemplar uno de los cuadros más bellos de nuestro planeta y que los seres humanos pudiéramos ver.

Como te contaba anteriormente, los monjes ortodoxos ubicaron sus conventos en la cima de las montañas, para no ser molestados por los conquistadores, haciendo el acceso a sus conventos una tarea prácticamente imposible. Si me permites la descripción, esta región griega es una cadena montañosa cuya mayoría de picos son rocas, con alturas que oscilan entre los 800 y 1000 metros. En la zona plana de la parte alta la superficie puede llegar a los 1000 metros cuadrados. Pues bien, en este lugar se encuentran ubicados los monasterios ortodoxos donde sus monjes vivieron durante cientos de años. Con el paso del tiempo han ido desapareciendo, y en la actualidad solamente quedan cuatro monasterios.

Sin embargo, dejo allí el relato que continuaré en los próximos domingos, para indicarte que en uno de estos monasterios el cual tuve la oportunidad de visitar, me quedé observando por varios minutos una hermosa cruz de madera, que fue el resultado de quince años de arduo trabajo de un monje. Tú dirás, que para hacer una cruz de madera una persona no se demora quince años, a no ser que el artista no tenga brazos. Esta persona sí los tenía, y el trabajo de filigranas es tan perfecto que verdaderamente ameritó todo ese tiempo. No solamente lo que acabo de contarte es maravilloso y extraordinario. Hay algo más que realmente fue para mí el “non plus ultra”, es saber que la persona que demoró quince años en hacer esa cruz, quedó ciega por la intensidad y minuciosidad del trabajo, al tener que hacer algo que hoy humanamente parecería imposible. Hagamos una pequeña reflexión para que nos demos cuenta, que hubo épocas en la historia de la humanidad en que lo importante era conseguir el objetivo y no se reparaba en el tiempo que se empleaba para lograrlo. Para terminar, pensemos en lo que el “Filósofo de la Encalada” me dijo alguna vez,” Tú eres dueño de un reloj… yo soy dueño del tiempo”.

Escúchalo en Baladas y Reflexiones
con el Padre Pablo

Todos los domingos de 9 p.m. a 1 a.m.

 


 

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