Baladas y Reflexiones

Una verdad divina

2019-09-27 17:53:17
compartir
Foto 1 DE 1
Una verdad divina

Hola… Hace unos días regresó al colegio nuestro ínclito amigo, el “Filósofo de La Encalada”; cuando llegó me comentó que, por su edad y por la experiencia vivida, podía afirmar, sin temor a equivocarse, que Dios siempre está presente en los acontecimientos más importantes de nuestra vida.

Le comenté a mi amigo que cuando yo era un adolescente, en mi etapa de formación, un sacerdote que apenas tenía 40 años -para mí anciano, por lo que yo tenía apenas 15-, de quien tengo un recuerdo imborrable porque no había clase de geografía -curso que dictaba- que en algún momento nos reiterase esta frase del Profeta Jeremías: “Antes que tú nacieras, Yo, dice el Señor, te tenía pensado; antes de formarte en el vientre materno, te escogí; antes que salieras del seno materno, te consagré y te nombré Profeta de las Naciones”.

 El “Filósofo de La Encalada” me escuchaba atentamente poniendo mucha atención a cada una de mis expresiones; colocando su mano derecha en la barbilla y mirándome fijamente a los ojos, me dijo: -Pablo, si el mundo y, por ende, la humanidad fueran conscientes de esta Verdad Divina, otra sería la realidad de los humanos. Continuó diciéndome: «Un día, en una reunión social, coincidieron dos jóvenes que por primera vez se veían. Él, galante, le ofreció una gaseosa y ella aceptó; se pusieron a conversar y la chica asombrada veía cómo él le intuía sus pensamientos. Para ella esto jamás lo había vivido; pero no solo eso, coincidieron en que ambos nacieron el mismo día y el mismo año, además disfrutaban de la misma música y películas. Aquello se puso interesante y quedaron en verse al siguiente día y al otro día y al otro día… Para esto, no se lo comentaban a su familia hasta que un día el chico le preguntó si sería bueno contárselo a los papás porque nada malo estaban haciendo, pues daba la impresión que aquello iría en serio para los dos.

Después de pensarlo por algún tiempo, buscaron la manera más propicia de poder juntarse en la casa de uno de ellos, previo consentimiento de los papás. Ambos conversaron con sus progenitores y estos, sumamente encantados, les indicaron que podrían cenar en la casa de la mamá de la chica por lo menos para conocerse. Cuando llegó el día pactado el chico y sus padres acudieron a la casa donde vivía la chica. Llegaron a una buena hora, aparcaron su carro, tocaron el timbre y salieron los papás de ella a recibirlos…». Aquí pasó algo maravilloso que, por el espacio de nuestra columna, me gustaría ampliarlo el próximo domingo, donde te podría contar, si tú me lo permites, qué sucedió aquella noche en este hogar.

“En tu trabajo eres uno más, en tu hogar eres único”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!
Contáctanos en facebook: Agustinos Perú / Padre Pablo / Pablo Larrán García

 

Comentarios

949100636

949100636

Escúchanos en vivo